A partir de las 05:00 empieza su recorrido por calles del suburbio de Guayaquil. En medio de las vías desoladas avanza en su unidad a cada uno de los domicilios de los alumnos que debe conducir a un plantel del centro. En cada intersección, Jaime Montecé va tomando precaución. Suele ubicar los vidrios arriba, asimismo mantiene los seguros de las puertas, y al acercarse a un semáforo en rojo o reductor de velocidad está observando a su alrededor ante la posible aparición repentina de algún antisocial que se abalance hacia su vehículo.

Este conductor de expreso, que tiene un chat integrado con los padres de familia de los estudiantes que brinda el servicio de transporte, va compartiendo las novedades que se van presentando en el recorrido y da alertas para que salgan de sus casas a la calle cuando la unidad ya está por llegar a su domicilio.

Además, el representante del alumno tiene acceso a un sistema de georreferenciación donde se observa la ruta en tiempo real, cuenta. El chofer aconseja a los padres sobre que sus hijos procuren asistir con los objetos netamente necesarios y en caso de sacar un dispositivo tecnológico hacerlo con cuidado durante el traslado.

Actualmente, en Ecuador se han reactivado 15.300 transportistas que brindan servicios institucionales (empresas y planteles educativos). De esos, en Guayaquil suman alrededor de 3.200 choferes.

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Además de buscar mejorar su situación económica golpeada por dos años inestables a causa de la pandemia de COVID-19, en medio de la reanudación de las actividades escolares con 100 % de presencialidad, el gremio debe enfrentarse ahora a los problemas de seguridad que aquejan a la urbe.

La pausa que deben obligatoriamente realizar en calles con baches, reductores de velocidad y en semáforos con luz roja suelen ser aprovechados por los antisociales para amedrentar a los choferes de expresos escolares para asaltar a las unidades que ofrecen servicios a nivel empresarial y escolar. Incluso, varios choferes han tenido episodios de violencia con lanzamiento de piedra o de palos a sus vehículos en determinadas zonas, dicen.

En el país, más de 400 hechos delictivos (entre asaltos y tentativas de robo) han reportado conductores de expresos, principalmente en los recorridos de empresas desde octubre pasado hasta mayo de este año. Estos datos, alrededor de 320 casos, sobre todo, se concentran en Guayaquil.

Con el inicio de los recorridos escolares, también estos se vuelven un blanco de la delincuencia, por lo que los choferes temen que los asaltos afecten asimismo a la población estudiantil e incluso que se puedan presentar escenarios adversos por una bala perdida.

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En estas dos semanas que van del inicio de clases en el régimen Costa-Galápagos se han presentado entre 18 y 20 intentos de asaltos a unidades de transporte escolar en Guayaquil; de esos, un número menor se han concretado, según datos de la Federación de los Expresos Escolares del Ecuador, que ya ha levantado su voz de alerta a las autoridades por la situación y prevenir escenarios de víctimas entre los estudiantes.

Oswaldo Guamán (i), principal del gremio de expresos escolares, durante una reunión con el gobernador del Guayas, Pablo Arosemena, y otras autoridades locales. Foto: Cortesía Gobernación

Expresos escolares tratan de reactivarse con precios que se ajusten a situación económica; hay menos unidades porque la pandemia provocó retiro de personas del negocio

“El momento más peligroso son los vigilantes acostados porque tenemos que parar la marcha y pasar de lado, superdespacio, ahí algunos compañeros han informado que han sufrido intentos de asalto, que (los delincuentes) se les han tirado al carro o tirado algún palo al carro. En las rojas (de los semáforos) no tanto, porque si ya vamos a media cuadra y ve el semáforo en rojo va lento para que cuando cambie a verde seguir avanzando”, comenta Montecé.

Desde las 06:00, luego de dejar personal de una empresa en el sur de la urbe, otro conductor, Christian Intriago, recoge a estudiantes en Urdesa y Kennedy para conducirlos hacia un plantel privado de Los Ceibos. En sus recorridos, él cuenta que suele apoyarse de una docente que lo acompaña para llevar a cada alumno de 3 y 4 años hasta la puerta de su casa, donde lo entrega con un representante. Además, al igual que Montecé, procura ir con las ventanas cerradas y seguros en las puertas apenas se baja o sube el alumno.

“¿Qué más seguridad podemos tener? ¿Uno qué puede hacer? Uno le pide a Dios que no le suceda nada”, dice Intriago, quien considera que el permiso de usar vidrios polarizados para estas unidades podría ayudar para que los antisociales no puedan observar desde afuera a los ocupantes del automóvil y frenar la violencia, a la que incluso han recurrido para romper vidrios cuando compañeros trasladan a personal de empresas.

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Por esos casos, él procura mantener sus pertenencias fuera de la vista de quienes se puedan posar desde la zona exterior. Pese a ello, considera que los ciudadanos también deben tomar conciencia de tener una actitud preventiva con sus artículos para evitar su exposición, sobre todo en zonas conflictivas.

Oswaldo Guamán, presidente de la Federación de los Expresos Escolares del Ecuador, manifiesta su preocupación por los hechos de delincuencia que ahora aquejan a los compañeros del volante. Por ello, el lunes pasado tuvo una reunión con el gobernador Pablo Arosemena, autoridades policiales, educativas y tránsito, para enfrentar esta problemática a fin de evitar escenarios lamentables entre la población escolar.

En la reunión se establecieron algunos parámetros como capacitación a transportistas, así como la comunidad educativa, sobre el manejo y conducta sugerida en caso de intentos de asaltos, y además se acordó la activación de un sistema de auxilio inmediato, a través de un aplicativo, a cada uno de los transportistas. “Debe haber un mecanismo sobre cómo debemos actuar ante estos hechos, para que sepan que no tienen que actuar de forma violenta”, indica.

“Lo que más temo en esos intentos de robo o robos vaya a haber una reacción y algún niño herido o con fatales consecuencias, es lo que como gremio estoy advirtiendo y preveniendo

Oswaldo Guamán, presidente de la Federación de los Expresos Escolares del Ecuador

Además, se pidió la identificación de los puntos más conflictivos para los transportistas. Estos, según conductores, se concentran sobre todo en zonas periféricas como la vía Perimetral, Guasmo, Caraguay Chiquita, isla Trinitaria, suburbio y cooperativas del noroeste de la urbe como Monte Sinaí, Bastión Popular y Flor de Bastión. Varias de estas zonas están incluidas en las parroquias Ximena y Pascuales, con vigente toque de queda y estado de excepción por los altos índices delincuenciales, sobre todo de muertes violentas.

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Hace dos meses, un chofer fue baleado cuando realizaba transporte a una empresa en el sector de la entrada de la 8. Él hizo un movimiento para evitar el atraco y el delincuente accionó el arma en una de las calles de esa zona popular. Además, recientemente, hubo el reporte de tres expresos con vidrios rotos por lanzamiento de piedras por parte de antisociales.

La vida útil de expresos escolares fabricados desde el 2001 se amplía por cinco años

“Estamos sufriendo los asaltos constantemente, pero tenemos que reactivarnos. Como sociedad tenemos que tener el conocimiento adecuado para reaccionar o poder buscar las medidas preventivas para que estos hechos no se den. Hay ese compromiso de trabajo de parte de la autoridad, eso se evidenció en la reunión del lunes”, comenta Guamán, quien también menciona que en su mayoría las denuncias no se reportan ante las autoridades, como la Fiscalía, sino entre los grupos de comunicación de ellos, por los trámites “engorrosos”.

Tanto Montecé como Intriago pidieron que se ubiquen policías en esas zonas donde son conocidos que se frecuentan los robos y asimismo en las inmediaciones de colegios en los ingresos y salidas.

Otros conductores, que temen identificarse, consideran que los policías podrían realizar rondas en los alrededores de planteles conflictivos o zonas donde hay reportes de robos durante recorridos para atrapar in fraganti a los antisociales, porque al observar el uniforme suelen esconderse en ese día y volver en otra ocasión.

Pese a ello, Intriago considera que las medidas preventivas en casos de asaltos suelen quedar paralizadas, como en una ocasión el año pasado, en Paraíso de la Flor, un hombre le puso un revólver en la cabeza para asaltarlo y por el aliento de un pasajero reaccionó y aceleró la marcha del carro. “Una cosa es que tomes medidas preventivas, pero en ese momento no lo haces porque te quedas ahí (en shock)”, dice Intriago.

Otras medidas

En los planteles escolares se consideró la colocación de señalética en los puntos de estacionamiento de expresos escolares, con el fin de contrarrestar problemas como delincuencia, expendio de droga o abusos, según dirigente de transporte escolar. (I)