La mañana soleada del viernes 25 de junio de 2021 pinta alegre en la esquina de Alcedo y Asisclo Garay, donde muere el centro y empieza el suburbio de Guayaquil. En la esquina oeste de Alcedo, quince personas se reúnen alrededor de una mesa con una olla grande de encebollado. Ramoncito, un hombre de contextura gruesa, con una mascarilla alusiva al Barcelona, sirve los platos “de a dólar”, que se acompañan con chifle y cola, si los desea, de la tienda esquinera en cuyo portal acostumbra a ubicarse todos los días aquel hombre.

En un receptor colocado en la pared retumba una cumbia que programa una radio guayaquileña. Dos locutores, un hombre y una mujer, se intercalan para enviar saludos. “Alegría, alegría, ánimo, disfruten, disfruten que hoy estamos alegres y mañana no sabemos qué pasará. Por eso, agradezcamos por vivir y vamos adelante”, dice el radiodifusor.

Los comensales parecen no escuchar, pero se contagian con la música. Cinco se sirven el encebollado sentados en dos bancas de madera; el resto, de pie. Todos los presentes llegaron con mascarillas, que se las sacaron para comer. Terminan y se las colocan. Suena otra cumbia y sigue la vida; unos clientes vienen, en autos algunos, otros se van.

Este es un cuadro propio de un gran número de esquinas de Guayaquil y se da en tiempos de pandemia. Hace un año, esa esquina, así como gran parte de la ciudad, aún estaba silenciosa desde el 16 de marzo de 2020 cuando se decretó el confinamiento por el COVID-19.

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Un mayor movimiento comercial se registra en diferentes zonas de Guayaquil como en los exteriores del mercado de Sauces 9, en la av. Antonio Parra Velasco. Foto: José Beltrán

Pero ahora se recupera el movimiento, pese a que en los hospitales locales continúan las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) con una ocupación del 75 %; a pesar de que Carlos Farhat, coordinador de Salud del Municipio de Guayaquil, detallara el lunes 21 que la vigilancia epidemiológica de la semana 24, del 14 al 20 junio de 2021, registra estabilidad con un descenso de casos positivos 2,2 a 1,8 por cada 10.000 habitantes.

Guayaquil en estos días está en la fase 1 de restricciones por la pandemia del COVID-19 y eso deja ver a una ciudad que recobra su movimiento. El motor económico del país, como se la conoce a la Perla del Pacífico, se reactiva con una marcha de velocidad, aunque la pandemia sigue y las advertencias de los médicos a cuidarse y vacunarse no cesan. Si se descuida, Ramoncito deberá guardar sus ollas y esperar para ofrecer sus encebollados.

Y esa reactivación se siente en cada esquina, en cada barrio, desde la avenida 9 de Octubre en pleno centro de la ciudad hacia el Guasmo y Trinitaria en el sur; hacia la vía a la costa, en el oeste; por la entrada de la 8 y el acceso a El Fortín, en el noroeste; por la terminal o las urbanizaciones de la autopista Narcisa de Jesús, en el norte.

El comercio en la Bahía no para. Foto: Ronald Cedeño

El tráfico vuelve a ser intenso en la mañana y en la tarde en la autopista, la perimetral, vía a Daule, avenidas Orellana, 25 de Julio, Domingo Comín, Juan Tanca Marengo, Pedro Menéndez, Quito, Machala, de las Américas, o calles como Portete, la 29, la 38, la 25, Guillermo Pareja y muchas, muchas otras.

Las columnas por trámites alcanzan decenas y hasta cientos de metros, en algunos casos con aglomeraciones que facilitan los contagios del COVID-19, en las oficinas del SRI, Registro Civil estatal, entidades bancarias, CTE y otras.

El comercio palpita en los alrededores del Mercado Central. Allí funcionan decenas de locales que ofrecen diversos productos, ropa, telas, víveres. Según los comerciantes, si bien no obtienen las ganancias que tenían antes de la pandemia, se nota un incremento considerable en las ventas.

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“Ya estamos entrando al mes de fiestas de Guayaquil, los padres de familia ya han venido a preguntar precios de guayaberas, vestidos para niñas. Tenemos esperanza de que nos va a ir bien este mes (julio)”, manifiesta, la tarde del viernes 25, Fernando Ortiz, quien atiende en un local sobre la calle 10 de Agosto.

El movimiento diario que se da en los exteriores del Mercado Central, centro de Guayaquil. Foto: Ronald Cedeño

En Sucre y Pío Montúfar, decenas de potenciales clientes transitan preguntando precios de objetos, entre ellos juguetes. Propietarios de almacenes que expenden estos productos indican que las ventas siguen bajas, a pesar de que se evidencia una mayor presencia de personas en esta zona.

‘La gente pregunta precios, por ejemplo hasta el mediodía vienen unas 20 personas, y solo 5 o 6 compran’, refiere Arturo Colcha. Pero lo evidente es el ir y venir de personas, el intenso movimiento de buses y carros particulares y la presencia de vendedores informales, que parece haber aumentado con relación a la etapa prepandemia.

A lo largo de la calle Olmedo, a la altura de la Bahía, decenas de vendedores informales se han tomado la acera. Pese a la presencia de agentes metropolitanos y las constantes rondas que realizan, ellos buscan formas para expender sus productos en ese tramo.

“No hay forma de que ellos salgan. Es que de algo tienen que vivir también’, señala Rolando Célleri, vendedor de la calle Manabí.

En sectores del sur, el panorama difiere con lo que se aprecia en algunas zonas del centro, norte y oeste. Allí se aprecia a algunas personas sin mascarilla que irrespetan el distanciamiento físico.

Por ejemplo, en la cooperativa Guayas y Quil, en el Guasmo sur, decenas de ciudadanos se concentran en un juego de vóley en la mitad de la calle.

“Haciendo deporte no nos contagiamos”, exclama un ciudadano, en forma de reclamo a un equipo de este Diario que hace un recorrido por esa zona y fotografía la actividad.

Apenas a dos cuadras de ahí, otro grupo de personas practicaba el mismo deporte en la vía.

La noche del último jueves, varios ciudadanos, entre ellos menores de edad, improvisaron dos pares de piedras como porterías y jugaron fútbol en las calles Mendiburu y Córdova, centro de la ciudad, todos sin mascarilla.

Patrulleros policiales daban vueltas por el sitio. Los locales de la calle Rocafuerte intentaban atraer con combos y precios más baratos a los pocos transeúntes que caminaban por el sitio, pasadas las 22:00.

“Hoy se ha visto más movimiento. Como que la gente ha salido más. La semana pasada, a esta hora no había nadie por aquí', contaba un guardia de seguridad de la zona.

Guayaquil en fase 1 de las reglas de bioseguridad palpita más fuerte. Ya la circulación vehicular se da de forma libre las 24:00; los locales como restaurantes y otros ya pueden atender con el 75 % de su aforo y eso los motiva- Los médicos llaman a no descuidarse del virus. Eso se lo verá después, por ahora, el ritmo sigue.

Dueños de locales comerciales están contentos con el movimiento

Decenas de negocios de diferentes sectores de Guayaquil han tenido un leve incremento en las ventas debido a que la ciudad pasó a fase 1 en el control de la pandemia del COVID-19, según decidió el COE cantonal el pasado 21 de junio.

Los comerciantes se sienten contentos por esta nueva fase que está pasando la ciudad y como sectores productivos se han visto beneficiados, ya que sus expectativas son que el comercio se realce como era antes.

Puestos de comidas, como los que están en los mercados municipales como el de Sauces 9, han mejorado sus ventas. Foto: José Beltrán

Este Diario recorrió distintas zonas de la ciudad y dialogó con algunos dueños de locales, que se sienten afortunados al ver clientela en sus establecimientos, ya que meses atrás estaban decaídas las ventas y ahora hasta se han innovado para ofrecer a los clientes productos distintos.

En el local Manaba Express, en Mucho Lote 1, en el norte, Rula Zambrano, propietaria del restaurante, con celeridad atiende a los clientes que llegan a visitar este local todos los días. “Gracias a Dios nos hemos reactivado porque la gente en este sector y de otros sectores vienen día a día a consumir a nuestro comedor”, refiere. Rula, atiende a la semana a unas 1.500 personas; además, ha innovado su menú de comidas para que la gente que visita se sienta a gusto. Ahora ofrece rissoto, costillas, secos, etc. Este negocio comienza a laborar desde las 07:00 a 23:00.

“Se está reactivando mi negocio, las personas ya vienen a comprar”, dice Daniel Villao, dueño del negocio La playita y carnicería Juliette, en Mucho Lote 1. Él limpia pescados y su compañera corta carne y ambos explican que atienden a 40 clientes frecuentes al día; antes no recibían a ninguno porque no había movimiento. Hoy se innovó sumando carnes a su negocio de pescado. “Nos está dando resultado la innovación”, agrega. Él comienza a trabajar desde las 05:00 y tiene abierto hasta las 21:00.

Hay alegría y esperanza en negocios y locales comerciales por la reactivación en Guayaquil. Foto: José Beltrán

Otros de los negocios que están dando buenos resultados son las peluquerías. Es el caso del de María Luisa Avilés, situado en Argentina y Los Ríos, suroeste. Comenta ella que decenas de mujeres acuden a su negocio para que les haga planchados, peinados, cejas, y tinturas de cabello. “En mi lugar de trabajo tengo clientes fijos, personas conocidas y personas recomendadas y ahora que estamos en fase 1 vienen más mujeres porque quieren salir siempre arregladas”, afirma.

Los establecimientos aplican promociones y mediante pancartas dan a conocer sus productos al público y han tenido buenos resultados. Este es el caso de José Luis Mejía, dueño del restaurante asador Don Mejía, en la Alborada. Menciona que sí ha tenido mejoría en su negocio en comparación con los meses anteriores que tuvo cerrar seis locales de asados y actualmente solo tiene dos.

“Los fines de semana son los días que más atendemos a personas con un aproximado de 30 a 40 clientes”, dice. Mejía ha innovado en el menú y ahora ofrece micheladas, para que la gente acompañe los asados o platos de arroz con menestra y carnes de diversos tipos.

Más comensales llegan a los locales de comida desde que Guayaquil entró a la llamada fase 1 por la pandemia del COVID-19. Foto: José Beltrán

En Sauces, Daniela Corozo, empleada de un local de desayunos, refiere que los meses anteriores el comedor estaba vacío, nadie venía. La avenida estaba vacía y si pasaban habitantes del mismo sector no miraban el comedor. “Ahora que Guayaquil está en fase 1 me siento orgullosa de que mi trabajo esté teniendo un leve incremento en sus ventas”, señala. En este local ya no solo se ofrecen desayunos sino almuerzos y meriendas para levantarse económicamente.

Otros propietarios opinan que Guayaquil siempre debe estar en fase 1 para no tener ese sube y baja en las ventas de sus establecimientos. “Nos queremos mantener para poder mantenernos y no perder nuestra mercancía”, expresa, Julia Domínguez, vendedora de artículos varios en la Garzota.

Los representantes del sector productivo, incluido el gremio turístico y de bebidas y alimentos, han reiterado su compromiso de cumplir de forma estricta las reglas de bioseguridad establecidas en esta nueva fase. (I)