Los troncos y ramas de árbol de ceibo quedaron a un costado del terreno donde se proyecta la estación Julián Coronel, que es parte del servicio de transporte aerosuspendido Aerovía.

Aquel verdor del árbol ubicado en el perímetro de la estación Julián Coronel desapareció. “¡Qué pena!, créame que ese árbol llevaba años aquí, daba gusto verlo, era de los pocos que quedan”, lamentó ayer Bolívar Mendoza, un vecino.

Con ese lamento coincidió Andrea Fiallos, presidenta de la Fundación La Iguana, organización sin fines de lucro que ha motivado la siembra de al menos 500 árboles nativos en las avenidas y calles de la ciudad.

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El árbol fue retirado, según el Municipio, porque interfería con la construcción de la estación de la Aerovía que estará en el área.

Fiallos aseguró que sí era posible que se adopten medidas arquitectónicas para que la obra y el árbol se complementen para evitar su destrucción.

Indicó que volverá a exigir que se concrete una ordenanza que promueva el cuidado de los árboles patrimoniales, los manglares y cerros de la ciudad.

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“Tenemos alrededor de 10 mil árboles, gran parte hechos para Guayaquil, deberían estar sembrados aquí. No porque no los hemos ofrecidos, porque nos ponen miles de excusas”, dijo Fiallos al referirse que su labor busca ampliarse en la ciudad para seguir ejemplos de urbes como Curitiba, en Brasil.

El Municipio señaló que la medida de retiro de la especie fue adoptada con autorización del Ministerio del Ambiente, de 20 de agosto de 2018. Agregó que con la ATM se compromete a cumplir la medida de compensación correspondiente dispuesta por esa cartera.

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El sistema de Aerovía que funcionará 28 años evitará en un 85 % las emisiones de carbonos por el reemplazo de vehículos y buses, manifestó.

Si nosotros no tenemos una ordenanza que protege los árboles patrimoniales no vamos a tener un árbol más allá de 15 años porque hasta los que estamos sembrando van a correr peligro.Andrea Fiallos, presidenta de la Fundación La Iguana

(I)