En los pasillos se mezclaban trajes azul oscuro, camisas claras y zapatos recién lustrados. Varias mujeres optaron por vestidos blancos o tonos marfil, maquillaje definido y peinados preparados para la ocasión. Algunas sostenían pequeños ramos. Padres, hijos, hermanos y amigos esperaban atentos, con celulares en alto, para registrar la firma y el beso posterior.


