Oraba. Pedía a su dios que cure a los enfermos. Segundos después viraba los ojos, hacía ruidos y tenía pequeñas convulsiones. Estas eran señales de que estaba en trance y que las “entidades” entraban a su cuerpo para darle el don de sanar.

Este era el ritual que hacía João de Deus (cuyo nombre real es João Teixeira de Faria) antes de realizar “cirugías espirituales” que supuestamente curaron a “miles” de personas que padecían enfermedades como el cáncer o que permitían a las mujeres estériles embarazarse.

João de Deus (Joao de Dios en español) fue considerado el curandero o médium más famoso de Brasil. Su fama fue tan grande que personajes como Bill Clinton, Oprah Winfrey, Lula da Silva o Xuxa lo admiraban.

Sin embargo, su popularidad se derrumbó en 2018 cuando cientos de mujeres empezaron a denunciar los abusos sexuales de los que fueron víctimas por parte del médium que por más de 60 años recibió a cientos de miles de creyentes en el centro de curación Casa San Ignacio de Loyola, ubicado en el municipio de Abadiânia.

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Toda esta historia se relata en el documental, de cuatro capítulos, de la plataforma Netflix João de Deus: Curandero y criminal.

El médium, que se consideraba católico, realizaba cirugías sin anestesia que consistían en cortar la piel de las personas hasta que sangraran o introducir tijeras quirúrgicas en la nariz y girarlas 21 veces.

‘He tocado fondo por ti y tú no quieres cooperar’

Fue en agosto de 2010 cuando Andrea Mannelli conoció al médium. Desesperada por curar el cáncer que padecía su madre acudió donde João en busca de sanación.

“Cuando hacíamos fila para ver a la entidad me di cuenta de que el médium miraba a las personas en la fila y en un momento me sentí observada. Él me miró, me tomó del antebrazo con ambas manos y eso me dio miedo. Luego, él me dijo que yo estaba ahí para curar a mi mamá del cáncer y que yo tenía un sentido de médium muy intenso y que yo podía salvar a mi madre”, afirma Andrea.

Luego de eso, el curandero le pidió hablar con ella a solas en una habitación privada ubicada dentro del centro de sanación. Andrea esperó dos horas. Al llegar, João le pidió cerrar la puerta y le preguntó si ella llevaba algo metálico en el cuerpo o un sostén.

Me pidió que me quite todo porque me haría una limpieza. El proceso comenzó con un abuso psicológico, ya que me decía que iba a curar a mi madre y que si quería curarla debía cooperar. Me dijo que si no hacía lo que decía, mi mamá moriría. Me empezó a tocar, a violar”, dice.

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Andrea comenzó a llorar y esto provocó el enojo del curandero que le gritaba: “¿Quieres que tu mamá se muera?: “Eso me puso en una situación difícil, pero cada vez que él me tocaba yo lloraba y eso lo escuchaban mis padres que estaban afuera de la habitación. Su crueldad no tiene límites”. Ella no dijo nada en ese momento.

Al regresar a su casa, su madre se realizó chequeos médicos y los doctores le afirmaron que el tumor que tenía ya no era maligno: “Todos dijeron que fue obra de João”.

Andrea regresó al centro para reclamarle al médium por qué abusó de ella: “Cuando lo vi le dije que era un cerdo, una mierda… ¿Cómo pudiste hacerlo? Él llamó a unos hombres que estaban armados y me fui”.

Andrea Mannelli fue una de las víctimas del curandero. Foto: Captura de pantalla del documental

En tanto, Rejane Araújo acudió al centro de sanación por ayuda psicológica, ya que había sido acosada continuamente por los jefes que había tenido y quería tratar de comprender la situación para poder enfrentarla.

“Cuando me formé en la fila quería saber qué tenía que decirme. Me di cuenta de que el médium me miraba fijamente de entre todas las personas. Cuando llegó mi turno me dijo que yo era una médium. Después de una sesión en la mañana me dijo que vaya después a su habitación”, señala.

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En el encuentro, el médium le pidió que lo “curara” a través de su energía: “Se desabotonó los pantalones. Tomó mi mano y la puso sobre su corazón y empezó a guiarme por sus chakras. Después no recuerdo lo que pasó cuando llegué a su chakra sacro (centro de energía ubicado en el ombligo) y cuando abrí los ojos mi mano ya estaba en su pene y la entidad (João) golpeaba mi mano y gritaba. Le pregunté por qué yo y él me contestó que no sabía”.

En cambio, Marina Brito había luchado por más de cinco años para embarazarse y con ningún tratamiento médico lo había logrado. Desesperada acudió a donde João y él le prometió que quedaría embarazada. La “entidad” le pidió hablar a solas con ella.

“Entré a la habitación y me pidió que cerrara la puerta. Se sentó en una silla que estaba en una esquina y me pidió que me arrodillara frente a él. Me tomó las manos y me dijo que me trataría para poder quedar embarazada. Empezó a hablar de vidas pasadas y me dijo que yo era una médium y que mi energía lo desestabilizaba. Se sacó el pene, tomó mi mano, la envolvió en su pene y la movió de forma circular. Luego me pidió que cerrara los ojos y respirara”, dice.

Andrea, Rejane y Marina, al igual que otras mujeres que denunciaron el abuso, recuerdan una frase que João les decía: “¿Ves esto? (semen), es ectoplasma (fluido que supuestamente emana de los médiums durante el trance). He tocado fondo por ti”.

Esta es la habitación donde João violaba a sus víctimas en el centro de sanación. Foto: Captura de pantalla del documental

‘Me pidió que marque una vela con mi uña y luego me violó toda la noche’

Dalva Teixeira tenía 9 años cuando conoció a João, que era su padre. Con la promesa de que les daría buena educación el curandero le pidió a su exesposa que deje que sus hijos vivan con él.

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Una noche él llegó y me dio una vela. Me pidió que la marcara con mi uña porque me haría un tratamiento espiritual. Luego se quitó la ropa, me desnudó y me violó toda la noche”, señala Dalva. Cuenta que los abusos continuaron hasta que ella cumplió 14 años cuando pudo huir de la casa al casarse con un hombre mayor a ella.

Condenado a más de 60 años de prisión

Las primeras denuncias de abusos sexuales se hicieron públicas el 7 de diciembre de 2018 en un programa televisivo conducido por el periodista Pedro Bial, uno de los reporteros con más credibilidad en Brasil. Presentó los relatos de cinco víctimas.

Una semana después, más de 300 mujeres acusaron formalmente a João de Deus. Luego, la justicia brasileña pidió la prisión preventiva. El curandero se dio a la fuga durante un corto tiempo y luego se entregó.

En mayo de 2021, el médium recibió una nueva sentencia. Fue condenado a dos años y seis meses de prisión. Esta fue la tercera condena. Todas las penas suman, hasta el momento, 64 años de prisión.

Actualmente João tiene 80 años y cumple su condena con la figura de arresto domiciliario. Él se declara inocente. Foto: Captura de pantalla de documental.

Al principio estuvo cumpliendo sus condenas en una cárcel de máxima seguridad, pero luego sus abogados lograron la prisión domiciliaria por lo que las víctimas, a través de la Fiscalía, están apelando la decisión.

Netflix logró entrevistar a João en su casa. Con 80 años y un grillete electrónico, el médium muestra una imagen desgastada y sigue afirmando que es inocente.

Todos los que predicaban la palabra de Dios fueron clavados en la cruz, incluso su hijo fue clavado en la cruz. Entonces, ¿por qué no me clavarían a mí? He puesto mi vida en manos de Dios y tengo la certeza de que él me ayudará”, indicó. (I)