Por María de Lourdes Falconí Puig

Cinco mujeres confluyen en una sala a la espera de un hombre, pero no de uno cualquiera. En el encuentro, ellas se reconocen entre sí, en una interacción que comienza desde la capa superficial de sus personalidades, identificadas con los rasgos particulares de sus respectivas máscaras de divas, siempre en competencia y rivalidad. A medida que avanza la acción, dentro del ritmo y humor propio de la comedia, el intercambio entre los personajes femeninos se vuelve más honesto, revelando la historia personal de abusos, dolores y pérdidas que corresponde a las mujeres reales.

Hollywood somos nosotras evoca los años dorados del cine de mediados del siglo XX, a través de la representación de un encuentro imaginado entre Audrey Hepburn, Bette Davis, Rita Hayworth, Katharine Hepburn y Marilyn Monroe, actrices que marcaron una época y apuntalaron una industria. La obra, escrita por el dramaturgo argentino Mariano Moro, nos lleva a una inmersión en un espacio-tiempo suspendido en la memoria emocional… allí donde se entrelazan fantasía y realidad.

Los cinco perfiles juegan como aspectos de las diversas formas que puede tomar lo femenino: la ingenuidad, inteligencia y bondad de Audrey (Camila Moncada); la astucia, sagacidad y poder de Bette (Montse Serra); la belleza sensual y socavada autoestima de Rita (Alejandra Paredes); la seguridad y determinación de Katharine (María José Avilés); la exuberancia y picardía de Marilyn (Hanoi Mueckay). La atmósfera romántica y tragicómica —a ratos hilarante— que estas actrices producen en el escenario nos toca y envuelve como gasas y tules invisibles y seductores, logrando hacernos olvidar que somos público para sentirnos una más entre ellas. Sin romper la cuarta pared, logran disolverla.

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Aun cuando parten del estereotipo, consiguen desbancarlo para mostrar su vulnerabilidad y desde allí contar realidades que transcienden lo temporal, por eso nos convoca todavía. Una comedia que se permite abordar temas difíciles, sin banalizar. Acciones puntuales como arrancarse la peluca y descalzarse hablan de la renuncia a falacias socialmente aceptadas que han de hacer estas mujeres para descubrirse, en un descenso desde la impostura del estatus hasta ser niñas otra vez… antes de tomar la pastilla que las devuelve al sueño de la “normalidad”. La dirección de Lucho Mueckay aporta a la pieza la dimensión del delirio, en un giro dramático e inesperado que la enriquece en profundidad y significado.

El recurso audiovisual junto al tema musical nos dejan saboreando la nostalgia de los anhelos diluidos en un río de luna.

Ficha artística

Dramaturgia: Mariano Moro

Dirección: Lucho Mueckay

Intérpretes: Camila Moncada, Montse Serra, Alejandra Paredes, María José Avilés y Hanoi Mueckay

Producción: Sarao / Estudio Paulsen

Espacio: Estudio Paulsen

Género: comedia

Duración: 1 hora 30 minutos