En un momento en que las sagas crecen en la literatura, Santiago Posteguillo se suma desde su fuerte, la novela histórica. Su perfil da cuenta de una trilogía sobre Escipión el Africano, una del emperador Trajano, dos tomos dedicados a la emperatriz Julia Donna, una trilogía sobre la historia de la literatura y otra sobre Julio César que acaba de sellar con una novela de más de mil páginas: Los tres mundos (Ediciones B).
El autor valenciano, apasionado con la Antigua Roma desde la juventud, visitó Mr. Books y el Teatro Shakespeare de la Universidad San Francisco de Quito el lunes 2 de febrero para un conversatorio sobre esta publicación y sus predecesoras, Roma soy yo y Maldita Roma, invitado por Mr. Books. La charla fue con Salomé Cohen, directora de los sellos Random House, Penguin Clásicos y Reservoir Books en Colombia, y Esteban Mayorga, escritor y profesor de Literatura de la USFQ.
Lo que tienen que saber los lectores es que aunque este conjunto de libros ha terminado, la historia del político y militar romano continuará. “Los tres mundos cierra la primera trilogía de las dos que componen la vida de César”, revela Posteguillo. “El proyecto es una hexalogía. En la primera he contado el ascenso, que incluye la guerra de las Galias”.
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Cabe esperar, entonces, que las próximas entregas cuenten la crisis política, la guerra civil, la toma del poder y el complot que terminó en asesinato.
“En Roma soy yo, la primera novela, expliqué su juventud: un abogado que intentaba llevar a un senador corrupto a prisión y todos los problemas que tuvo en un juicio en el año 77 a. C.. César, antes que todo, fue abogado, que es algo desconocido y me parecía bonito darlo a conocer. La segunda novela, Maldita Roma, explica su ascenso político, su ingreso en el Senado y cómo llega a ser cónsul de Roma”.
Los tres mundos es el escenario de la fuerza militar de Julio César y la conquista de la Galia. Para entonces, dice Posteguillo, la mente del líder ya estaba bifurcada porque no podía dejar de pensar en la oposición que tenía en Roma. “Y no puedo hablar de esos años sin tener presente que algunos de los políticos más importantes tenían en mente anexionar Egipto”. Y este es el tercer mundo.
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“Para explicar la política de Roma en esa época hay que hablar del Egipto de Tolomeo XII, el padre de Cleopatra VII. Y así podemos incorporar la adolescencia de una Cleopatra que casi nunca se ha novelado y ni se ha reflejado en cine ni en televisión”. Para muchos hoy (dependiendo de la generación), Cleopatra tiene un rostro de Hollywood, el de Elizabeth Taylor. ¿Cómo es la Cleopatra que encontró Posteguillo?
“La información que tenemos de su infancia y adolescencia es relativamente escasa, pero aún así hay unos cuantos datos y sobre ellos he construido esta parte de la novela”. Se sabe que la joven acompañó a su padre al exilio por todo el Mediterráneo y a Roma luego de un golpe de estado en Egipto. Estudió en el centro educativo y cultural más importante del mundo antiguo, la biblioteca de Alejandría. Hablaba siete idiomas. “Con todo eso, lo que tengo yo que añadir son los diálogos. ¡Ya me gustaría a mí tener los WhatsApps de Cleopatra con su padre o con César!”, exclama el escritor.
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Así que entre la realidad y la ficción moderna hay dos diferencias fundamentales. “Hay sobre Cleopatra una distorsión que nos llega por culpa de (el emperador) Augusto. Cleopatra llega a tener un hijo con César, mientras que Augusto quiere heredar todo como único descendiente varón de la familia de Julio César, como sobrino nieto. Los cronistas de Augusto impondrán la idea de una Cleopatra que hechizaba a los hombres, porque así se podía dudar de la legitimidad del hijo que ella decía que era de César”. La documentación muestra que Cleopatra solo se relacionó con Julio César y con Marco Antonio. “Era una mujer luego muy inteligente, parece ser que hermosa, y eligió a los dos hombres más poderosos del mundo”.
La siguiente distorsión es generalizada, la vida privada de los actores históricos es empañada en favor de la épica y el romance. “En Los tres mundos me he preocupado mucho en reflejar al Julio César privado, la relación filial con su madre Aurelia. Cómo era él como esposo y, una de sus relaciones más importantes: su hija Julia, que lo va a marcar para siempre y eso aparece poco en los libros de historia y prácticamente nada cuando se le recrea en cine o televisión”.
¿Está el público interesado en leer historia de la Antigüedad? Los cinco millones de ejemplares de Posteguillo sugieren que sí. “Creo que algo que no se ha conseguido destruir es que la gran mayoría de nosotros nos hacemos dos preguntas en la vida: de dónde venimos y a dónde vamos”. La novela histórica le ofrece respuestas a la primera, de una manera atractiva. Y la segunda es tarea de la ciencia ficción.
¿Y el fenómeno de las sagas, es en realidad un fenómeno? No se inventó en el siglo XX ni en el XXI, Posteguillo da fácilmente ejemplos, los poemas de Homero, las decenas de Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, las novelas y relatos que Arthur Conan Doyle hizo sobre Sherlock Holmes; mató al personaje y por presión de los lectores tuvo que resucitarlo. “Va con la naturaleza humana. Cuando encuentras algo que te gusta, deseas que perdure; cuando alguien ve una serie y le ha gustado una temporada, se alegra cuando ve que hay cuatro más. Y cuando lees una novela que te está gustando, no quieres que tenga pocas páginas”.
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Ni pocos episodios. Posteguillo no se queda en el papel, ha colaborado con Movistar Plus en la serie documental El corazón del imperio, que trata sobre las mujeres en la Roma Clásica. Su novela Africanus se adaptó al cómic. Está negociando dos películas de animación en la trilogía de Escipión y hay posibilidades de un videojuego. “Sí, me atrae”, confiesa. “Me parece bien que todo lo que es cultura vaya llegando al mayor número de personas y públicos. ¿Por qué no?”. (F)




























