La periodista y escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero regresa a la literatura con ‘Visceral’, un compendio de relatos que cabalgan entre la autobiografía y la ficción para ahondar en la violencia estética y el terror sexual que impiden a las mujeres tener vidas libres y placenteras.

“En Guayaquil tenemos una cosa con la apariencia que es feroz y absolutamente devastadora con las mujeres, que te condiciona a una vida de tristeza y de hambre”, sentenció la autora guayaquileña en una entrevista con EFE a propósito de su última publicación de la mano de Páginas de Espuma.

La autora, que desde hace más de veinte años reside en España, explicó que ha tenido que volver la vista atrás y bajar a sus “sótanos personales” para revisitar a la niña que fue y conocer a la mujer en la que se ha convertido.

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“Hay un acto de piedad con revisar tu historia porque todas las mujeres que fuiste siguen dentro de ti. Todas somos como una matriosca”, explicó.

Ampuero nació en 1976 en el seno de una familia de clase media en la ciudad más poblada del país y en ‘Visceral’ relató los episodios de acoso y violencia estética que sufrió en la escuela durante su infancia y adolescencia.

“Ser una mujer ecuatoriana es bien difícil”, apostilló al asegurar que el “mandato católico y de apariencia que priva a las mujeres los placeres” y que, según reconoció, sigue vigente en la actualidad.

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La violencia estética de Ampuero

Al igual que ella, en su época, muchas chicas jóvenes visitaban clínicas privadas para ponerse inyecciones que las ayudaran a adelgazar y Ampuero relata en el libro que algunas de ellas eran incluso animadas por sus madres.

“Lo que me impacta es que han pasado treinta años desde entonces y hay gente en este mismo instante poniéndose Ozempic, una inyección que es para diabéticos” y que es usada como método de adelgazamiento, explicó y manifestó que se debería “hablar sin parar” de este tema.

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Sin embargo, reconoció que es difícil alzar la voz porque “las revistas, los programas de radio y televisión están auspiciados por laboratorios y farmaceúticas que viven de que las mujeres odien sus cuerpos”, denunció.

Pero las mujeres no sólo están privadas del goce de la comida, sino también del placer y la libertad sexual, como se puede leer en el relato ‘Grita’, donde la escritora narra el episodio de violación que sufrió tras acudir a una cita con un desconocido.

“Quizás este mundo no tenga un lugar seguro para nosotras”, afirmó y reconoció que si una mujer quiere ser libre es probable que vaya a tener que pasar “miedo, humillaciones, vergüenza y revictimización”.

Una escritura intertextual en ‘Visceral’

En estos relatos, por momentos derrotistas y por momentos esperanzadores, la escritora ecuatoriana también reflexionó sobre temas ambientalistas, neocolonialismo, migración y derechos del colectivo LGTBI.

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“Todo lo que escribo en el libro está conectado por esa gran intertextualidad que es el patriarcado, que es la institución más demoníacamente brillante que se ha creado para hacer sentir inferiores a las mujeres”, apuntó.

Y confesó que también escribió estas páginas para hurgar en su propia escritura y conocer de dónde venían esos cuentos que la lanzaron a la fama en la literatura iberoamericana y que muchos críticos juzgaron de “viscerales”, “salvajes” y “violentos”.

Preguntada por sus referentes literarios, no dudó en “rendir homenaje y sacar de la invisibilidad” a muchas de sus compañeras ecuatorianas. Nombró así a la cuentista Gilda Holst y a las novelistas Mónica Ojeda, Alicia Yánez Cossío y Lupe Rumazo.

En 2021, Ampuero fue finalista del premio Tigre Juan por su novela Sacrificios Humanos. Pero su obra más emblemática hasta el momento es ‘Pelea de Gallos’, la cual le valió el premio Joaquín Gallegos Lara y fue elegida como uno de los 10 mejores libros de ficción de 2018, según un artículo de ‘The New York Times’. (I)