La compañía Grafica Veneta, la mayor imprenta de libros de Italia, se ha visto salpicada por un caso de supuesta explotación de extranjeros y dos de sus directivos han sido arrestados, un caso que ha suscitado la indignación del país.

Tal es así que el escritor Maurizio Maggiani, autor de superventas y ganador en 2005 del principal galardón literario de Italia, el Premio Strega, por Il viaggiatore notturno (El viajero de la noche), expresó su “vergüenza” porque sus libros hayan sido “impresos por esclavos”.

“En algún sitio imprimen mi nuevo libro, no se dónde, pero es probable que en Grafica Veneta, el mayor proveedor de servicios de imprenta, por donde pasan la mayoría de editores y de libros, hasta Harry Potter, y la idea de que lo estén imprimiendo esclavos me da asco”, lamentó en un artículo en el diario “La Repubblica”.

El escritor hizo autocrítica al asegurar que también siente “asco de sí mismo” por no preguntarse nunca quién hacía físicamente sus obras antes de que llegaran a las estanterías de las librerías.

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El pasado lunes el cuerpo de Carabineros (policía militarizada) detuvo al consejero delegado de Grafica Veneta, Giorgio Bertan, y al director del área técnica, Giampaolo Pinton.

Con ellos fueron arrestadas otras nueve personas que formaban parte de una subcontrata paquistaní que se ocupaba de empaquetar los libros, la última fase del proceso de imprenta, y que presuntamente explotaba y maltrataba a sus trabajadores de esa misma nacionalidad.

La Fiscalía de la ciudad de Padua (norte de Italia) cree que los dos directivos de Grafica Veneta conocían la situación irregular de esas personas, así como los métodos violentos y las intimidaciones contra ellos, según los medios locales.

Las autoridades tuvieron conocimiento de estos hechos el pasado 25 de mayo, cuando encontraron a dos paquistaníes en una carretera con las manos atadas, mientras otros cinco acudían a un hospital de la zona, en Camposampiero, denunciando que habían sido agredidos.

Todos trabajaban para una empresa gestionada por otro paquistaní, Arshad Mahmood Badar, con sede en Italia, en la norteña Trentino, y que se dedica a empaquetar productos para editoriales.

El presidente de Grafica Veneta, Fabio Franceschi, dijo el lunes que su compañía ignoraba los maltratos y alegó que los servicios que ofrecía la subcontrata investigada “representan una modestísima parte del total de la actividad” de la empresa editorial.

La asociación de industriales de la región del Véneto (norte de Italia), Assindustria Venetocentro, expresó hoy su "máxima confianza en la actividad de los investigadores para luchar contra organizaciones criminales y una práctica, la de los capataces, que humilla al empleo, a las personas y a los valores éticas de la empresa".

Pero llamó a proteger una empresa estratégica como esta: “Es una realidad sólida, tecnológicamente avanzada y muy internacional que representa un gran patrimonio de valor social e industrial, de competencia y empleo que debe ser apoyada en momentos difíciles”. (I)