La RAE describe al término lascivia como la propensión a los deleites carnales y como el apetito inmoderado de algo. Para muchos, quizás sea una temática no apta para la literatura, pero cada vez son más las autoras mujeres que se embarcan en la aventura de escribir novelas con alto contenido erótico, que abordan la intimidad sexual desde varias aristas, sin tapujos y con una trama como hilo conductor. Una de ellas es Eva Muñoz, autora de la conocida trilogía Pecados placenteros y quien participó como invitada internacional ante una sala llena en la octava edición de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil.

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En una entrevista con este Diario, la colombiana de 28 años proveniente de Montería revela cómo pasó de asesora comercial a autora de una saga que, aunque advierte es dirigida al público adulto, ha atrapado a miles de jóvenes lectores. Confiesa que este encuentro con la escritura le ha traído mucha madurez, algo que mayormente se lo atribuye a la respuesta de su saga. “Mi autoestima ha subido en el sentido de saber que eres buena algo (...) antes yo decía que no tenía talento ni para cantar, ni para bailar, sin saber que era buena para la escritura -bueno yo creo que soy buena para la escritura ja... ja... ja-”, declara Muñoz, quien al inicio tomaba el bloc de notas del celular de su mamá para jugar a ser escritora.

Portada del libro 'Lascivia', de Eva Muñoz.

En el 2016 abrió una cuenta de Wattpad en la que publicó los primeros tres capítulos de su historia. Ella creyó que todo iba a quedar allí, pero una lectora le preguntaba frecuentemente por la continuación de esta. “Alguien más estaba coincidiendo con lo que yo quería leer”, recuerda haber pensado la Eva de 22 años, en aquel entonces. Fue así como continuó compartiendo más capítulos en la plataforma, y hoy suma más de 130 millones de lectura solo en un libro. Y no solo eso, la editorial Penguin Random House editó la segunda parte de su libro Lascivia.

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¿Cómo era la Eva que empezó en Wattpad en el 2017?

Esa Eva no sabía absolutamente nada, esa Eva solamente quería era ponerse a escribir algo como para pasar el rato. Nunca pensé que había a llegar tan lejos la verdad.

¿La escritura fue su escape en medio del ajetreo del trabajo?

Sí, para mí la escritura siempre ha sido como ese escape o ese lugar seguro. Yo era asesora comercial, trabajaba con clientes (...) pasaba estresada todo el día y cuando llegaba la hora de la tarde y sabía que iba llegar a mi casa para poder escribir. También en mi trabajo cuando tenía tiempo libre lo hacía. Yo pasaba todo el día emocionada con las ideas de las novelas.

¿Y cómo se siente ahora vendiendo palabras escritas?

No creo que venda palabras (...) nunca lo he visto como un negocio la verdad. Pero sí se siente muy bien estar de lleno en algo que a ti te gusta. Saber que eso que tanto amas te ha dado la posibilidad de que te puedas relajar y puedas disfrutar.

¿Le gusta lo que está haciendo?

Demasiado.

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¿Está escribiendo algo ahora?

Ahorita estoy editando y estoy trabajando en las continuaciones que me hacen falta de los libros que tengo por terminar.

En Lascivia crea un universo inspirado en la milicia y la mafia, con temáticas como el engaño, la infidelidad y cosas prohibidas, ¿qué le atrae de escribir sobre estas temáticas?

Yo soy muy apasionada a las novelas eróticas y a las novelas con mucho drama. No había leído algo sobre la milicia y dije que iba a crearlo.

¿Y sobre la relación “tóxica” que propone entre sus personajes Rachel James y Christopher Morgan?

Normalmente estamos acostumbrado a ver bien que empezamos con la relación vainilla, bonita. Estos personajes, en cambio, se están enfrentando todo el tiempo.

¿La han señalado por el tipo de escenas de carácter sexual y violento que incorpora en sus novelas?

Sí, controversia he tenido, no una, sino muchas. Yo creo que a veces el público no acepta de pronto que la escritura no siempre tiene que educar, ni tampoco tiene que ir a la línea. Yo lo digo muy bien en mis novelas que no son para educar. Es algo que a la gente le choca mucho, por cómo se muestran ciertas partes de la novela.

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Si Eva Muñoz no busca de educar con sus historias, ¿qué busca entonces?

Yo busco que la gente se entretenga y que escape de la realidad, porque los libros son eso, un escape. Si yo quiero educarme, si yo quiero buscar algo que a mí me enseñe, que me nutra, busco una biografía. Pero lo que yo busco con un libro erótico es entretenerme y escapar de la realidad, sí hay personajes que van a tocarte las fibras, que van a hacer que te identifiques, pero eso debes tenerlo como un ingrediente adicional.

¿Qué piensa que ahora más mujeres escriban novelas eróticas?

Creo que muchas autoras de escritos eróticos han ayudado a que las mujeres se abran un poco más y no les dé pena. La lectura es algo muy bonito y no tenemos por qué esconderlos, porque son nuestros gustos.

Y ¿qué piensa de que muchas de sus lectoras sean muy jóvenes?

Yo siempre he dicho que no me considero una autora juvenil por el tipo de contenido que manejo. Pero es inevitable, yo también cuando leí mi primer libro erótico tenía 13 años, era una novela pequeñita (Seducción planeada) ... allí empezó mi gusto por los libros eróticos.

Si leemos con responsabilidad, si entendemos lo bueno y lo malo... he tenido lectoras muy jóvenes y hablan con una madurez y analizan los temas de una forma que yo me quedo impresionada. Por eso digo que la madurez influye mucho, no tiene edad.

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¿Cómo se proyecta?

Mi meta siempre ha sido crear las novelas que quiero leer. Poder irme un fin de semana a la playa cuando ya estén todos mis libros terminados e irme a la playa y leer lo que yo creé de ese universo. Yo puedo releer cien mil veces mis novelas y no me puedo cansar. Mi meta siempre ha sido eso, acabarlas y que al final me sienta orgullosa de mí misma y decir -Eva lo lograste. (I)