Guayaquil sigue abriendo espacios para la buena gastronomía. Comer como en casa resulta posible cuando detrás de los emprendimientos hay una historia familiar de por medio. La manabita Benita Sánchez, de 69 años, y su exquisita sazón fueron la motivación para abrir —en el 2015— Los Ceviches de Mamina, un restaurante que desde sus inicios se asentó en la ciudadela Acuarela del Río (mz. 1125, solar 3), se expandió a la vía Samborondón (av. principal de Entrerríos, mz. z1, solar 35-36) y actualmente se ha instalado con un tercer establecimiento en el centro de la ciudad (Vélez 305 y Escobedo).

Paola y Érika Cevallos, hijas de Mamina —como la llaman en familia a Benita—, comenzaron con este emprendimiento. “La Mamina es nuestra mamá y es quien nos dio la sazón para empezar este negocio. La Mamina es originaria de El Carmen. La primera en aprender a cocinar como ella fue Paola”, dice Érika.

El arroz mixto también se prepara en Los ceviches de Mamina. Foto cortesía

La cocina, ese espacio donde ocurren las mejores conversaciones y reuniones familiares, fue también el lugar donde Paola siguió los pasos de su progenitora para continuar con la tradición de preparar los ceviches y dejar descansar de esta tarea a la matriarca. Al negocio se sumaron Doménicka Mendoza, hija de Paola, y la autora del sobrenombre de su abuela; y María Isabel Massuh, cuñada de Paola y Érika.

“El primer ceviche que hicimos fue el tradicional de pescado, porque tenemos diferentes salsas; de ahí vino el manaba y fuimos aumentando. Mientras yo trabajaba en Quevedo, en el Ministerio de Salud, les propuse a mi hermana y cuñada vender ceviches. Comenzamos con entregas a domicilio. Luego la gente nos pedía que nos pongamos local, y así fue como abrimos nuestro primer local”, relata Paola.

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Los ceviches de pescado y camarón fueron los primeros de su carta. Después les sumaron la salsa especial de la casa (una receta secreta familiar), luego aparecieron los de cangrejo y pulpo. Actualmente en la carta tienen corviche (de albacora, acompañado con salsa de maní), ceviches con cinco tipos de salsas, arroces (camarón, pulpo, mixto), apanados (pescado, camarón y mixto).

Sampler Shots son 'shots' de pescado manaba, camarón coctelero, pulpo especial y cangrejo chopsué. Foto cortesía

Mamina sigue siendo una figura importante para el desarrollo de este negocio, afirma Érika. “Hasta el día de hoy, mi mami y mi papi tienen una misión: ellos son nuestro control de calidad. Ellos son quienes siempre están atrás de todo, viendo que el sabor, la receta, la frescura de los ingredientes se mantengan como hace seis años. Llegan de sorpresa a todos los locales”, añade.

La atención en el local del centro, de lunes a sábado, empieza a las 09:00 y finaliza a las 16:00; y en los dos del norte de la ciudad, de martes a domingo, de 09:00 a 15:00.

“La idea de abrir en el centro llegó a nosotros. No estábamos buscando local en esta zona, pero la propietaria nos buscó y dijo que estaba disponible y nos decidimos. Nos va superbien, gracias a Dios. Recibimos a todos como en casa”, indica Doménicka.

Doménicka Mendoza (i), Paola Cevallos, María Isabel Massuh y Erika Cevallos, propietarias y socias de Los Ceviches de Mamina. Foto: José Beltrán Foto: José Beltrán

Érika sostiene además que, para la familia, Los Ceviches de Mamina “son una fortaleza; aparte de estar juntas en un negocio, somos una familia muy unida, y ese apoyo que tenemos la una de la otra, además de la Mamina, siempre estamos nosotras dando la cara, esa es nuestra fortaleza. Mamina está feliz, ella y nuestro papá, José Cevallos Sion, están orgullosos”.

Aseguran además que el próximo plato para incluir en su menú es el viche de mariscos, una receta que aún están probando para llevarla al restaurante. “Tardamos un año y medio, dos años en lograr la sazón de la Mamina, en que sea igual y que a ella le guste; después de ese tiempo hallamos la sazón y ya podemos capacitar nosotras. Ella siempre está involucrada y prueba de forma constante para que no cambie nada”, agrega Érika. (I)