En homenaje al clásico Las mil y una noches nace el nombre Mil cuentos por la vida, una iniciativa pedagógica que tiene como misión producir una serie de televisión educativa y crear un laboratorio de escritores infantiles a nivel nacional. Se trata de un proyecto impulsado por la Red Arcandina, Fundación Esquel y Fundación Fidal, en colaboración con el Jardín Botánico de Quito.

El proyecto contempla tres fases. La primera es armar un piloto y metodologías sobre la serie, la segunda es llegar a 300 niños de todo el país con laboratorios de escritura -que incluyen capacitaciones- y la tercera es llegar a 1.000 mil niños para finalmente conseguir la cantidad de cuentos esperados, que posteriormente serán ilustrados con los personajes de Arcandina.

“Hay niños que necesitan leer, escribir, que necesitan soñar”, afirma María Elena Ordóñez, de la red Arcandina y creadora de los simpáticos personajes que acompañan esta iniciativa, siendo Ratasura el vocero principal. “Él quiere ser escritor, por eso Ratasura se convierte en el vocero que invita a escribir cuentos para crecer juntos”, indica.

“La idea es que en el hogar los padres participen jugando, creando con sus hijos... es un espacio lúdico lo que se va a proponer donde jueguen, donde creen, donde estén a un nivel de relaciones mucho más afectivas y desde ese nivel damos el salto hacia crear y escribir”, indica Ordóñez.

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“La idea partió de un reconocimiento de la crisis a nivel del sistema educativo... yo creo que este tema es muy importante porque hay toda una generación que se ha visto comprometida... preocupados por esta situación decidimos involucrarnos en la incorporación de nuevas formas que garanticen lo que sería el aprendizaje...”, manifiesta Humberto Salazar, de la Fundación Esquel.

“Los niños y niñas necesitan más herramientas para enfrentar lo que está pasando... hay una crisis emocional que va de la mano con la crisis educativa, sabemos que hay muchos niños que han dejado los estudios... inclusive profesores que han desaparecido del sistema educativo...”, complementa Rosalía Arteaga, de Fundación Fidal.

Los niños también pueden enviar sus cuentos a www.milcuentosporlavida.org, para que posteriormente salgan en el programa que esperan producir. “Se han seleccionado algunos niños que están empezando a trabajar, porque son talleres a través de los cuales los niños se manifiestan, ellos son los autores de los cuentos que van a tener hermosas ilustraciones con los personajes de Arcandina”, menciona Arteaga.

Personajes entrañables

Hablar de Arcandina es transportarse a los años noventa, cuando unos personajes animalísticos se tomaban la televisión ecuatoriana para transmitir mensajes de amor, optimismo y medioambientales para niños y familia.

“Son mis primeros hijos”, confiesa Ordóñez al referirse a Jagüi, un jaguar que representa a la tierra y a los bosques; a Cory, una leona que representa el agua y la vida marina; a Tucán, un personaje que representa todo lo que es el aire; a Guardián verde, un vegetal computarizado que guarda la sabiduría de la naturaleza; y Ratasura, un joven resiliente que ha sufrido maltrato y a pesar de eso nunca ha perdido su alegría, aprendiendo sobrevivir.

“Estos personajes de Arcandina tienen esta capacidad de, a partir de una forma fácil, transmitir valores sobre el cuidado del medio ambiente, lo que es la solidaridad, una serie de valores, a través de héroes y antihéroes”, opina Salazar.

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Un dólar por la teleducación

María Elena Ordóñez con otro de los personajes de Arcandina.

A este proyecto se pueden sumar las personas a través de la campaña de levantamiento de fondos que lleva por nombre ‘Un dólar por la teleducación’.

“Lo que nosotros aspiramos con la campaña es a reunir el dinero que nos permita grabar el primer programa, que será el programa piloto, para que sea transmitido a través de los medios de comunicación”, indica Arteaga.

La meta es llegar a 100.000 dólares y hasta el momento se han recaudado 4.000. Las personas pueden realizar su aporte de $ 1 ingresando al sitio www.milcuentosporlavida.org.

“La idea es crear conciencia de que hay que involucrarse en los temas de educación y que cualquiera puede involucrarse, por eso es la idea del dólar. Lo lindísimo sería que 150.000 personas nos den un dólar, para poder hacer todo lo que queremos hacer”, sostiene Salazar.

Una vez transcurridas todas las fases pretenden producir 20 capítulos del programa de teleducación.

Arteaga considera que la mejor manera de llegar al cerebro y corazón de los niños es aprendiendo de una manera divertida a través de lo lúdico. “Si ahora estamos hablando de que los niños, de alguna forma, están muy afectados por el tema de que no pueden asistir a las clases presenciales, que no pueden tener a sus compañeritos con ellos, esto les va a dar esa demostración de solidaridad, de que están siendo parte de una iniciativa y que por lo tanto esto va a beneficiar”, explica. (I)