Con Qatar 2022 se completarán veintidós mundiales. Cinco han sido en Sudamérica. Uruguay 1930 fue el primero con méritos propios, porque la Celeste había ganado la medalla de oro en fútbol en los JJ. OO. de París 1924 y Ámsterdam 1928. Además, era un tributo al centenario de su independencia. Hay que anotar que varios países europeos se excusaron de participar. El entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, gracias a sus influencias políticas, consiguió que Rumania, Yugoslavia, Bélgica y Francia asistieran a Montevideo. Ecuador pudo haber estado en ese Mundial, fue invitado al igual que Perú y Bolivia. Nuestra delegación no asistió, porque el Gobierno no permitió ese ‘dispendio’, como lo calificó el Ministerio de Educación de esa época.

La inauguración del estadio Centenario, construido para la celebración del Mundial, el gran apoyo del pueblo uruguayo y el alto nivel futbolístico del anfitrión, que le permitió ganar la final a la selección argentina por 4-2, lo convirtieron en un campeonato inolvidable e histórico, por haberse constituido el primer Mundial realizado por FIFA. Así, Sudamérica conseguía el honor de organizarlo y además ganarlo.

La segunda Copa Mundial realizada en Sudamérica fue la de Brasil 1950. Se la recuerda mucho por la final y las lamentables consecuencias para el pueblo brasileño. El país anfitrión tenía una selección maravillosa: en el torneo compitió seis veces, hizo 22 goles, recibió apenas seis; perdió un único partido, el de la final ante Uruguay por 2-1, en lo que se llamó el famoso Maracanazo. Brasil se sumergió en la tristeza, sus héroes en la cancha se convirtieron en villanos. Este Mundial tiene también otra historia que contar. No habían existido mundiales desde Francia 1938, por la Segunda Guerra Mundial, y por primera vez se decidió que el campeonato debía denominarse Copa Jules Rimet. Argentina decidió no asistir por diferencias que había entre asociaciones.

FIFA criticó severamente la ausencia de un protocolo terminado el último partido. En el momento de la premiación al campeón no hubo ningún dirigente brasileño, tanto así que nadie acompañó a Rimet. Fue tal la desorganización que solo entregó la copa y dio la mano al capitán uruguayo Obdulio Varela. Como anécdota, esa final perdida llevó a los dirigentes de Brasil a cambiar el uniforme; abandonaron el blanco e inauguraron la verdeamarela.

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El tercer Mundial realizado en Sudamérica le correspondió organizarlo a Chile, calificado por muchos como el torneo más violento de la historia. A uno de los partidos realizados por el equipo chileno contra Italia lo llegaron a denominar como “la más repugnante y vergonzosa exhibición de fútbol de la historia”. Chile 1962 está lleno de anécdotas y vicisitudes, unas a favor y otras lamentables, que sufrió el pueblo chileno y que afectaron su organización.

Chile 1962

Chile conoció la noticia de que iba a ser el organizador del VII Campeonato Mundial de Fútbol, luego de la asamblea realizada en Lisboa el 10 de junio de 1956, cuando el planeta del balompié había anticipado que la gran favorita para organizarlo era Argentina, conocida por ser una potencia económica, tener estadios, gran turismo y fuerte influencia europea. Tenían una actividad deportiva considerada por ellos mismos como la mejor del mundo.

La presentación en Lisboa de la tesis albiceleste fue deficiente y exigieron condiciones que no fueron del agrado de la FIFA. También los perjudicó la coincidencia de que, en el día de la decisión, existió un golpe de Estado en Argentina. En Chile se reconoce la intervención del dirigente Carlos Dittborn. Existe la leyenda de que impactó la frase ‘Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo’, aunque historiadores chilenos lo ven como mito.

El periodista chileno Daniel Matamala ha mencionado que la icónica frase nació en 1960, cuando Chile sufrió el más potente de los sismos, que afectó Valdivia, con una magnitud de 9,5. La propia viuda de Dittborn, Juana Barrios, declaró que él nunca pronunció esa frase. El fallecimiento de Dittborn días antes del Mundial le dio fuerza para que se la considere de su inspiración.

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La explicación de cómo Chile consiguió 32 votos a favor y 14 en blanco que lo beneficiaron, contra 10 para Argentina, tiene varias teorías: 1) La diplomacia chilena, liderada por Manuel Bianchi, embajador en el Reino Unido, realizó una cruzada exitosa, consiguiendo el apoyo de la Unión Soviética y sus aliados. Chile superó también la confabulación del entonces presidente de la FIFA, Stanley Rous, quien hizo maniobras para que Inglaterra realice el Mundial en vista del devastador terremoto. Fue la opinión pública y la disposición decidida de la sociedad chilena la que permitió llevar adelante el Mundial, pero en lo futbolístico fue muy limitado. En todos los grupos imperó la brusquedad y las lesiones severas fueron el denominador común. En el grupo 2 de Santiago, al partido entre Alemania e Italia la crónica lo calificó así: “No se cerró con muertos por milagro”.

El partido más violento en la historia de los mundiales llegó cuando se enfrentaron Chile vs. Italia. Se conoció que dos periodistas italianos calentaron el ambiente, Corrado Pizzinelli y Antonio Ghiselli. Ellos habían escrito artículos en que hacían notar que Santiago era el símbolo triste de uno de los países subdesarrollados, afligidos por todos los males, como prostitución, analfabetismo, desnutrición, alcoholismo y miseria. Los periodistas fueron expulsados y la afición se las tomó con el equipo italiano. Los casi 70.000 espectadores presentes insultaban permanentemente, devolvieron a la cancha las flores con que los jugadores italianos ingresaron. El partido fue un concierto de patadas y expulsiones. Los carabineros se excedieron con los jugadores italianos. Ganó Chile con la parcialidad del árbitro Aston. Al final, quien rescató al Mundial fue Garrincha. El Mercurio se preguntó: ¿De qué planeta llegó este extraterrestre? Hace 60 años Brasil, con su magia, salvó ese Mundial.

El cuarto Mundial en Sudamérica fue Argentina 1978, que nunca debió realizarse ante la complicidad de potencias mundiales. Solo decir que el famoso Henry Kissinger fue invitado de honor de Videla, eso permitió avalar a la sanguinaria dictadura argentina. Hay versiones que señalan que el exsecretario de Estado de EE. UU. estuvo presente en el camerino peruano acompañando a Videla, cuando Argentina goleó a Perú, en un partido muy cuestionado. La prensa argentina, después del triunfo de su equipo en la final, cuando bajaron las emociones, cuestionó la presencia del diplomático titulando ‘La felicitación de Kissinger a Videla dejó a Argentina en silencio’.

Mario Alberto Kempes, máximo goleador de la Copa del Mundo de 1978 y campeón con Argentina.

El último Mundial en Sudamérica fue Brasil 2014. Agarró un país con grandes problemas políticos. El anfitrión era el favorito, como siempre; en cancha, un desastre. El 8 de julio del 2014, por las semifinales, representó una de las vergüenzas deportivas más grandes sufridas en su propia cancha, Alemania goleó 7-1 a la Canarinha. El equipo teutón terminó siendo campeón al derrotar a Argentina en la final.

En fin, entre los cinco mundiales se destaca el de Uruguay, merecidamente ganado por el dueño de casa. El de 1950, tristeza ante la hazaña uruguaya. El de Chile fue una muestra entre el orgullo y la vergüenza. El ganado por Argentina, dudas e ignominias. Mario Kempes alguna vez me contestó sobre ese tema “Nosotros todos muy jóvenes, solo queríamos ganar, para alegrar al pueblo, lo que hacían los políticos, no teníamos la menor idea”. Y el de Brasil 2014 quedó solo para las estadísticas. (O)