Dos temas dan vuelta por mi espíritu cuando pienso en mi columna para este domingo. Uno es el del paso victorioso de Barcelona por la fase de grupos de la Copa Libertadores de América y su clasificación a octavos de final como líder de su llave en la que se daba como favoritos a Santos, finalista de la Copa 2020, y a Boca Juniors, eliminado en semifinales en ese año por el club brasileño.

Para evitar cálculos exagerados es mejor reservar la opinión para la segunda etapa, que será de eliminación directa. Hay rivales que en el papel son accesibles para llegar a los cuartos de final; otros son más complicados. Será entonces la hora de la verdad para el ídolo del Astillero, cuya historia registra que fue el primero en debutar en la Copa en 1961; el primero en acceder a semifinales, en 1971. Repitió en 1972, 1986, 1987, 1990, 1992, 1998 y 2017, pero su capítulo más brillante fue en 1990, cuando fue el primer club nacional en clasificar a finales, pero perdió con un arbitraje sospechoso. En 1998 volvió a ser finalista, aunque cayó sin atenuantes ante Vasco da Gama, de Brasil.

El otro tema es ingrato, poco edificante y debe ser incluido en la antología del disparate en nuestra historia deportiva. La exsecretaria del Deporte, a horas de despedirse del cargo, se le ocurrió un camino equivocado para hacer historia. Mediante un reglamento quiso atribuirse el papel de legisladora para dictar normas para crear sociedades anónimas deportivas. Creyó que se la iba a recordar siempre como una burócrata innovadora, pero lo que quedará en la memoria es su desatino que confirma que nunca entendió su papel.

Afortunadamente un destacado profesional del derecho como Antonio Pazmiño Ycaza, constitucionalista y experto en derecho mercantil, consultado por EL UNIVERSO, puso las cosas en su sitio. El jurista aclaró algo que es elemental entre los aspirantes a abogados. La promulgación de una ley es atribución exclusiva de los legisladores. No se puede emitir leyes o reformarlas con reglamentos o decretos ministeriales. Los asesores legales hicieron derrapar a la exsecretaria y en eso ayudó el presidente de la LigaPro quien es abogado, pero olvidó las primeras lecciones del derecho constitucional o el derecho civil. “Los clubes de fútbol no son compañías, son personas jurídicas de derecho civil, constituidas al amparo del Código Civil. Si bien (…) la Ley de Compañías dice ‘sin perjuicio de lo previsto en normas especiales’, esto se refiere a leyes. No se puede, vía reglamento de la Ley del Deporte, constituirse un nuevo tipo de sociedad mercantil, porque un reglamento no puede modificar una ley”, sentenció Pazmiño Ycaza. Fin del disparate.

Era inevitable este largo prólogo para referirme a un capítulo feliz de la historia de la natación nacional: El IV Campeonato Grancolombiano, celebrado en la vieja piscina Olímpica. En los próximos días se cumplirán nada menos que 60 años de esa jornada inolvidable. Muchos de sus protagonistas se han marchado para siempre; otros pocos viven aún, disfrutando de las mieles de la nostalgia de los días en que sus nombres llenaban las páginas de los diarios y los comentarios de micrófono. La televisión nacional estaba en pañales en aquel tiempo.

Gracias a la conducción técnica de Gastón Thoret la natación tricolor había vuelto a los primeros planos. En Caracas, en 1959, Ecuador había sido campeón del III Torneo de la serie y le fue concedida la sede para 1961. La Federación Deportiva del Guayas, presidida por Voltaire Paladines Polo, apoyó la realización del certamen. En el Comité Organizador estaban Pío López Lara, quien había sido uno de los creadores del torneo en 1954; Eduardo Aguirre Avilés y Andrés Vasconcellos Rosado, presidente y secretario del Comité de Natación, respectivamente; Pedro Iglesias Caamaño, presidente del club Náutico Guayas, entre otros dirigentes.

Fue arduo el trabajo de preparación organizativa y técnica. Gastón Thoret y su ayudante Goering Pazmiño entrenaban a una tropa brillante: Jorge Jiménez, Agustín Fuentes, Oswaldo Méndez, Peter Bohman, Raúl Thoret, Víctor Aguirre, Víctor Castañeda, Esteban Sachs, Ricardo Navas, Jorge Enderica, Fausto Cáceres y Armando Savinovich. En saltos ornamentales entrenaban el triple campeón grancolombiano Elmo Suárez, Vicente Contreras y los jóvenes trampolinistas Enrique Matamoros y Federico Albán.

Los medallista de de oro de Ecuador en 4x100 metros estilo libre: Oswaldo Méndez (i), Jorge Jiménez, Jorge Enderica y Agustín Fuentes. Foto: Cortesía

Estrellas femeninas

Lo anecdótico estuvo en que Ecuador no tenía una natación femenina para competir con éxito. La Fedeguayas encargó a Pepe Ferretti, brillante nadador recién retirado, la difícil tarea de encontrar nuevas figuras que pudieran alternar en tan importante campeonato. Lo de Pepe puede ser calificado de milagro: hizo volver a las piletas a María Enriqueta Orrantia y descubrió a nuevos valores que dejarían huella: Fanny Bimba Vallazza, Bertha Thoret, Dorothy Jurado, Marisue Brubaker, Lucy Zavala, Olga Orrantia, Susana Lecaro y Elba Elizalde. De las filas del Náutico Guayas llevó a la selección a Nelly Coronel y Blanca Mosquera. Ecuador había participado por única vez en polo acuático en los Bolivarianos de 1938, con una selección formada por los mismos que competían en natación. Esta vez se nombró entrenador al yugoslavo Bozo Zec, quien trabajaba en una empresa naviera en Guayaquil, y se seleccionó a Jorge Roca, Nelson Suárez, Leonardo Morales, Luis Vítores, Pepe Ferretti, Jorge Enderica, José Falquez y el hábil y goleador Carlos Horacio Hoheb.

Las medallas

Los campeonatos grancolombianos marcaron el inicio de la segunda época de oro de la natación ecuatoriana que culminaría en 1978, con la consecución del título sudamericano. Ecuador consiguió medallas de oro en 100 y 200 metros espalda (Raúl Thoret); 100 y 200 metros mariposa (Jorge Jiménez); 100 metros libre (Oswaldo Méndez); 4x100 metros libre (Jorge Enderica, Jorge Jiménez, Agustín Fuentes y Oswaldo Méndez); 4x100 metros combinados (Raúl Thoret, Esteban Sachs, Jorge Jiménez y Oswaldo Méndez). Las medallas de plata fueron para Esteban Sachs (100 metros pecho); Peter Bohman (100 metros espalda), Ricardo Navas (200 metros mariposa); Jorge Jiménez (400 metros 4 estilos); Víctor Aguirre (200 metros espalda; María Enrique Orrantia (100 y 200 metros libre); Dorothy Jurado (100 y 200 metros espalda); Dorothy Jurado, Elba Elizalde, Lucy Zavala y María Enriqueta Orrantia (4x100 metros combinado); Bertha Thoret, Marisue Brubaker, Fanny Vallazza y María Enriqueta Orrantia (4x100 metros libre). Medallas de bronce alcanzaron Agustín Fuentes (100 y 1.500 metros libre); Raúl Thoret (400 metros cuatro estilos); Ricardo Navas (100 metros mariposa); Bertha Thoret (400 metros libre) Lucy Zavala (100 metros mariposa) y Elba Elizalde (100 metros pecho). En saltos ornamentales Elmo Cura Suárez se consagró por cuarta vez campeón en plataforma.

Fue una jornada maravillosa, con graderías llenas, pletórica de entusiasmo y digna de los mejores recuerdos. Tal vez algún organismo se anime a homenajear a los sobrevivientes de la proeza de ganar el título grancolombiano que ratificaron en los Juegos Bolivarianos de Barranquilla, Colombia, el mismo 1961. Será un bálsamo de recuerdos en este presente tan pobre de la natación guayaquileña. (O)