En algún momento de la vida, el deporte te da sorpresas. La genial idea de Danilo Carrera, un dirigente con altura moral y reconocido internacionalmente por sus éxitos, respecto a un ícono del tenis ecuatoriano que se ha lucido en el exterior, teniendo a su haber inolvidables victorias, hazañas e instantes de gloria en ese campo de 23,77 m de largo por 8,23 m de ancho cuando jugaba en individuales, y en un rectángulo de 23,77 m por 10,97 m cuando lo hacía en dobles; derrochando energías hasta empapar de sudor su camiseta, reducir su peso por el esfuerzo en cada partido, y alzar la vista y los brazos cuando lograba ser vencedor. Ese ser humano y ejemplar tenista que nos ha llenado de alegría a los ecuatorianos se llama ANDRÉS GÓMEZ, con letras mayúsculas hoy, mañana y para siempre.

















