Paris Saint Germain y Bayern Munich acaban de componer uno de los espectáculos más fabulosos de todos los tiempos. Ganó el primero 5 a 4. Hubo jugadas y goles fantásticos, gestos técnicos notables y un nivel de intensidad que asombró al mundo. Fue una cumbre futbolística, aunque no es el único, hemos visto muchos duelos cautivantes en la Champions. Ése es el fútbol actual. Desde 1990, tras el pavoroso Mundial de Italia, ha habido infinidad de cambios que mejoraron el juego y pintaron otro rostro a nuestro deporte. Se trata de una simple visión particular (que ponemos a debate). Comenzamos por uno indiscutible: el aumento notable de la velocidad, que, en sí misma es un atractivo adicional. Un contraataque bien ejecutado es bonito; tres, cuatro toques y adentro. El mismo contraataque a gran velocidad es dos veces más bonito. La falta de espacios y la presión adversaria obligaron a los atacantes a definir más rápido, mejor, con mayor exigencia técnica. El control de pelota pasó a ser primordial. Y aprendieron. Como los arqueros mejoraron el juego con los pies tras la regla del pase atrás. Enunciamos, pues, los cambios que creemos más trascendentes, todos muy positivos, que han transformado por completo el fútbol.

1) La mayor velocidad en el juego (Carlos Bianchi sostiene que es, como mínimo, el doble más rápido que en su época de jugador, 1967-1984). Mayor velocidad significa, entre otras cosas, más emoción, pero también mayor grado de dificultad y de error.

2) La presión de marca sobre el adversario. Antiguamente no existía ni como concepto. Representa el principal obstáculo para quien lleva la pelota. Presionar es obstruir, encimar, impedir, molestar, hostigar, perseguir. La presión en general no permite recibir o al menos no cómodamente. Y mucho menos pensar. También es más difícil gambetear. Esto obligó a pasarla rápido, a un toque, máximo dos, y llevó a aligerar la acción. Con lo cual cambió la ecuación del juego. Dice Patricio Hernández, aquel 10 de Estudiantes de los ’80: “Antes el fútbol era RECIBIR, OBSERVAR, DECIDIR y PASAR. Ahora es OBSERVAR, DECIDIR, RECIBIR Y PASAR”.

Electrocables Barraza

3) La intensidad. Otro concepto nuevo, que obliga a los futbolistas a mantener un ritmo alto de movilidad durante el partido entero. Sin intensidad, como sin presión, no se puede ganar

4) Los 3 puntos a la victoria. Estimuló el fútbol ofensivo por el deseo de ganar. Desterró el negocio del empate.

5) a) El arquero no puede tomar la pelota con las manos tras pase de un compañero y b) no puede retener el balón en sus manos más de 8 segundos. (Estas últimas dos acabaron con el vicio de quemar tiempo).

6) La falta como último recurso defensivo es expulsión directa si corta una situación de gol.

7) La flexibilización de la regla del offside. Ahora, estando en línea con el penúltimo defensor, se está habilitado. Esto legalizó miles de jugadas antes prohibidas.

8) El endurecimiento de la regla 12 (Faltas e incorrecciones) que acabó en buena medida con las brutalidades en el juego. El que pega, se va.

9) El control antidoping estricto y obligatorio en todos los torneos del mundo.

10) La evolución del puesto de arquero, que ha determinado estos fenómenos actuales. Es infinitamente más difícil marcarle goles a estos porteros que a los hace 60 ó 70 años.

11) El mejoramiento fantástico de los campos de juego. En general, hoy son un paño verde.

12) La mayor profesionalidad del futbolista, que entrena mucho más tiempo, cuida su vida privada y su alimentación. En la actualidad, hasta el minuto 97 ó 98 los jugadores siguen corriendo como si recién empezaran. Y si van a tiempo extra, lo mismo.

13) La capacitación de los entrenadores. Ahora no solo deben estar colegiados y hacer el curso de técnicos, deben estudiar y actualizarse permanentemente, de lo contrario quedan rezagados. Ya no tienen lugar aquellos técnicos empíricos, folclóricos del “Dale, dale, dale... Vamos, vamos, vamos, vamos...” (con dos palabras alcanzaba). Ahora el mensaje es más elaborado. Dice Ruben Darío Insua: “Antes al jugador le podías decir ‘Vamos que tenemos que ganar’. Hoy le tenés que decir cómo...”

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14) El fin del ultradefensivismo. Hay entrenadores más cautelosos o conservadores que otros, pero todos, con mayor o menor afán, con más o menos potencial, buscan la victoria. El empate ya no sirve como método. Aquello de poner el autobús delante del arco propio no va más. Impera otra mentalidad.

15) Los cuerpos técnicos actuales. Otro cambio fundamental. Hasta 1960, se circunscribían a un entrenador, que era acompañado por un preparador físico (no siempre), un médico y un masajista-aguatero. Y el técnico ni siquiera había hecho un curso, porque no existían los cursos, era todo empírico. Hoy, el comando de una selección mundialista incluye al entrenador, uno o dos asistentes técnicos, dos preparadores físicos, un entrenador de arqueros, un observador de rivales, un editor de videos, uno o dos médicos, uno o dos kinesiólogos, un psicólogo, un nutricionista, un coaching (profesional que ayuda al atleta a maximizar su potencial personal o profesional), hasta un encargado de prensa, un cocinero y el viejo y querido masajista. De cinco pasaron a ser alrededor de quince o dieciséis. Y la mayoría, diplomados en cada una de sus áreas. Por una lógica simple, esto ha optimizado la tarea conductiva: 30 ojos ven más que ocho.

16) Las cinco sustituciones por partido, que permiten refrescar el 50% de los puestos de campo y mantener el dinamismo en la acción. Y en tiempo suplementario pueden ser seis.

17) El balón de material sintético, que no absorbe el agua. Antaño, cuando llovía, la bola de cuero chupaba el agua y pesaba dos kilos; cada cabezazo era principio de conmoción cerebral. Además, los estándares de fabricación son iguales en todo el mundo. No hay pelotas “extrañas”.

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18) El ingreso de la tecnología en el fútbol. Primero con el chip en la raya del arco que determina si fue gol o no. Esto acabo con los goles fantasmas. Siguió con el VAR. Revolucionario. Es una red de contención: el árbitro puede equivocarse, pero el VAR le avisa y puede corregirse. Comenzó en Rusia 2018 y al principio parecía que venía a complicar más que a ayudar, pero se fue afianzando su uso y hoy sería insólito que un partido se juegue sin VAR.

19) La recuperación de tiempo perdido, que llevó a 97, 98 minutos cada cotejo. Muchas veces pasa los 100. Otra medida contra la especulación.

20) El aerosol para marcar la distancia de las barreras, que siempre se adelantaban. Parece una tontería, algo menor; no lo es. Por adelantarse en las formaciones los defensas nos robaron decenas de miles de goles.

21) Las garantías absolutas que tienen los equipos para jugar de visita, antiguamente inexistentes en gran parte del mundo. El visitante iba al muere. FIFA confirió toda la responsabilidad organizativa del espectáculo al equipo local y con ello lo puso contra la pared. Toda anomalía, es su culpa.

22) La organización cada vez más eficiente de los torneos. En nuestra región, todos tienen nivel de competencia FIFA por puntualidad, traslados, hospedajes, seguridad, campos de juego y de entrenamiento, árbitros internacionales, atención a las delegaciones. Vale para Copa América, Libertadores, Sudamericana, Eliminatoria, etc. La improvisación es un recuerdo del pasado

Es otro fútbol, y es muy bueno. (O)