Salvo algunas excepciones, en estos últimos años las instituciones respetables y con historia han tenido que ser observadas y auditadas por organismos superiores. Como ejemplo está la Federación Deportiva del Guayas, emblemática desde su nacimiento por los logros de sus deportistas al defender con pundonor los colores de su provincia y de su país. Hoy con tristeza y fiebre alta está agonizando, y aún más en su infraestructura, esas áreas en donde los deportistas dejan tanto sudor y lágrimas por mejorar su rendimiento. La pregunta es ¿hasta cuándo será intervenida? Y que luego de esa fecha pueda ser conducida por una dirigencia noble, capacitada y conocedora en planificación. Los colores celeste y blanco están caídos.

















