“A veces estamos finos y otras veces nada que ver”, canta el inigualable Andrés Calamaro. Para el fútbol sudamericano, 2018 fue nada que ver. Mundial pobre, Libertadores vergonzante, más dirigentes presos, otros que pegan en el palo de la comisaría, desorganización, el éxodo de figuras que no se detiene… Ni futbolistas que nos salven con premios individuales esta vez.

















