Desde el punto de vista futbolístico, ya somos turistas aquí en Rusia. Los sudamericanos, claro. El único paisano que seguía en juego también quedó fuera. Era Mario Fernandes, un muy buen lateral derecho brasileño que llegó aquí en 2002 para jugar en el CSKA (lo pronuncian “cisca”). No vino regalado, el Gremio lo traspasó en 17 millones de euros. En 2016 se nacionalizó y lo pusieron en la Selección de Rusia, aunque ya había jugado un partido amistoso con Brasil en 2014 (4-0 a Japón). Fernandes le regaló al pueblo ruso una enorme sonrisa: hizo el gol del empate ante Croacia (2-2), que llevó al equipo del astuto y simpático Stanislav Cherchesov a los penales. Luego el mismo Fernandes les quitó la sonrisa: tiró su penal afuera, muy mal pateado. Y Croacia pasó a la semifinal. Chocará con Inglaterra. En la otra llave, Bélgica y Francia. Hay 50% de posibilidades de que un campeón repita título. Y 50 de que haya campeón nuevo.

















