Oportunamente manifesté a quien ejercitaba la autoridad eclesiástica en presencia del presidente Noboa, que iba a nombrar al sacerdote Carlos Flores como gerente de la Corporación Aduanera de Quito: “Es mezcla explosiva la de curas, administración estatal y dinero”. Una vez condenado, envié a Carlos por internet mensajes, alentándole a encontrar la paz.

Antes de una breve exposición del hecho y reflexiones, imagino que el cardenal Muñoz Vega, a quien Carlos sirvió; y el presidente Noboa, porque su confianza no ha sido traicionada, están contentos. El hecho: Se informa una y otra vez –Que se han encontrado en la vivienda del “cura Flores” muchas botellas de carísimos licores. –Se publican fotos de Carlos junto a varios vehículos lujosos. –En la playa junto a muchachos. –Se afirma que ha comprado casas, departamentos, vehículos. –Que ha firmado 147 notas de crédito.

Sobre este pedestal presentan al cura ladrón, borracho, homosexual, cabecilla de una red de corrupción en la Corporación Aduanera.

La salida de Carlos del país fue presentada como un reconocimiento de culpabilidad.

Las presentadas pruebas eran tan contundentes que, aún entre la generalidad de miembros del clero, había dolor; pero no rechazo de la acusación.

Quien hubiera pensado que las fotos de Carlos con muchachos y carros eran manipuladas, que las firmas eran falsificadas, como se ha podido probar, gracias, también, a la prolijidad del abogado Iván Durazno.

Carlos ha sido declarado inocente no “por falta de acusación del fiscal”, sino porque se prueba que:

1º Una funcionaria expidió notas de crédito, sin que el jefe de la Administración Financiera revisara y autorizara su emisión. 2º Pruebas periciales ratifican la falsificación de la firma de Carlos Flores.

3º Las notas de crédito fraudulentas fueron negociadas, cuando Carlos Flores ya había dejado de ejercer sus funciones. 4º El exfiscal de Aduanas Fernando Lara Portilla atestiguó que acusó a Carlos Flores, por fuertes presiones de sus superiores. 5º Como paso previo a abrir violentamente la vivienda de Carlos Flores se colocaron botellas de licores. 6º Los muchachos, con los que Carlos está fotografiado en la playa eran sanos y normales; hoy son caballeros honorables.

Reflexiones: Los curas somos antipáticos para algunos. ¿Por qué? 1º Por nuestros innegables defectos. Las críticas nos hieren, pero también fomentan la fidelidad a Dios y a los hombres. 2º A pesar de nuestros defectos, defendemos valores humanos irrenunciables. 3º Una información sesgada en escuelas, colegios y medios, forma una imagen parcial. Por ejemplo: * La pederastia se presenta en hechos recogidos en 40 años, como crimen de todo el clero y no solo del 3%. * La Iglesia rica. El clero es depositario, no beneficiario de bienes (antes haciendas recibidas para educación, salud, beneficencia. Haciendas pasadas a manos revolucionarias –no de Alfaro–, hoy templos y otros tesoros artísticos) * Se condenan los servicios, que el clero dio al Estado, entonces carente de personal capacitado. Varios medios de comunicación libres de odios están aclarando la imagen del “cura Flores”. Gracias medios por informar; gracias Carlos por perdonar.