Hace algunos años cuando se jugaba el campeonato nacional exclusivamente en el estadio Modelo Guayaquil (hoy Alberto Spencer), subiendo por el centro de las tribunas se llegaba a los palcos. En el primero de estos, a mano derecha, se sentaba invariablemente en todas las reuniones futboleras, sin faltar nunca, un señor mayor, a veces acompañado de un joven que no llegamos a saber si era su hijo o su nieto.