Luis Rueda entra a Diva Nicotina a las 00:11 en punto y saluda de abrazos a todo el que se le cruza por enfrente.
Se apagan las luces y se escucha: El trabajo, todo súper bien/ ganar un ascenso, todo súper bien/ser un buen tipo... Proyectados en la pared se ven imágenes de cerebros apilados, ovejas en el camal, guitarras, gritos de Munch y crucifixiones de Dalí, mientras la gente, aun no eufórica del todo, corea la letra de 1.000 veces 1, cuyo video se presentó por primera vez la medianoche del viernes pasado en el bar del cerro Santa Ana.
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Así comienza el concierto de Rueda y el Feroz Tren Expreso, siempre fuerte y espeso. Con los ojos pintados, tapados por su larga melena, camiseta negra y lo único que realmente importa: rock. Le da paso a la fiesta de Crimen y luego llama a su conciencia cantando Brecha, donde Sasha se manda un solo de trombón.
La gente cada vez más metida en la música, se toma el Caldo de cultivo que proponen Luis y su banda, elaborado a base de buenos ingredientes: Luis en la voz, Juan Ponce en los platillos, el Ruso Sasha en el trombón y Raúl Rueda en el bajo.
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Se escucha de nuevo 1.000 veces 1 y ahora el coro es más fuerte. Las casi 200 personas que llenan el sitio cantan: “¡No hay nada mejor que ser siempre tú!”, en un mismo grito.
Luego vienen Arca rota (donde hay un solo de bajo) y Amor frito. Entre el público pasa cualquier cosa, las groupies se desesperan por una mirada, bailan entre ellas y divierten al resto. Una pareja se besa al ritmo de Viuda (...recibiendo hasta el fondo el puñal...), y los demás observan cómo Rueda da un vuelco hacia las baladas y pregunta: “A ver, cuál quieren”. Un incauto no identificado grita: “El pelo quinto”. No voy a tocar esa hu..., se alcanza a escuchar, e interpreta tres canciones: Regalo, Motorcillo y Loas, solo e inspirado en el escenario, en medio de la rabia contenida de sus canciones.
“No me importan las baladas. Ahora, pasillo, pero no hay pasillo sin recitación”, les dice Luis a los que escuchan. Recita unos versos sin censura y el concierto toma su ruta de salida. Rueda se despide con Perfecto acabado, Mala reputación, Asciéndeme a marido y La muestra. En coma termina la feroz noche de rock, y el tren se va con su música.
Datos
Luis Rueda durante diez años formó parte de La Trifullka y grabó tres discos: Mucha rabia, El efecto placebo y Calamidad doméstica.
Vivió en España y Argentina, donde aprendió nuevos estilos musicales y maduró como artista.
Este año lanzó su disco Caldo de cultivo, que contiene diez temas.