La reconocida artista Patricia Azán ya está en Quito. Y desde que se bajó del avión complació a sus fanáticos con lo que más les gusta a ellos: insultos.
Pero no, no es algo que caracteriza a la graciosa intérprete originaria de Cuba y radicada en Miami. Es lo que identifica al personaje al que viene prestando su voz desde hace casi 30 años y que la ha hecho icónica: Eric Cartman, el impaciente, malintencionado, soberbio (y otros más defectos) niño del cuarteto de amigos de South Park, serie animada para adultos.
“Desde que bajé del avión, durante todas las ruedas de prensa y después, todo el mundo quiere algún saludo para algún algún familiar”, revela riéndose. “Lo de siempre es ‘insúltame, Paty, insúltame’”, cuenta entre risas. Por supuesto, todo en la voz del pequeño incorregible.
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La actriz de doblaje regresa como invitada internacional de la convención Budokan, que se realizará en Quito este sábado 16 y domingo 17 de mayo, en el Centro de Exposiciones de la capital. Tras su paso por Guayaquil el año pasado, la voz detrás de personajes inconfundibles, como Vicky (Los Padrinos Mágicos), Kyoka Jiro (en la franquicia My Hero Academia) y otros más de South Park dialogó sobre sus inicios, su visión del uso de la tecnología en la actuación y en especial acerca de la profunda huella que deja su trabajo en el público.
Sin duda, uno de los momentos más memorables de su carrera fue su selección para South Park hace casi 28 años. Azán recuerda que se trataba de un casting secreto mientras ella hacía teatro en Miami. Los creadores de la serie, Matt Stone y Trey Parker, escuchaban la audición a través del altavoz de un teléfono.
“Ellos no estaban entendiendo lo que yo estaba diciendo, pero se reían, les causaba gracia lo que hacía, cómo lo decía... Cuando me fui a mi casa, tenía el mensaje de que sí me habían dado el personaje. Para mí lo que funcionó fue que yo era bilingüe y todas las instrucciones me las pudieron dar en inglés para que yo lo hiciera en español”, explica. Coincidió que el programa también era uno de sus favoritos.
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Los creadores buscaban actores de teatro que fueran capaces de manejar múltiples registros de voz sin que los personajes se parecieran entre sí, recuerda. Esto impulsó a Azán a priorizar el doblaje, una industria que en aquel entonces pagaba mejor y requería actrices de carácter capaces de camuflar sus acentos nacionales, una barrera que, según opina, hoy se está suavizando gracias a las redes sociales.
La serie es conocida por traspasar las barreras del humor políticamente correcto, pero a decir de Azán nunca le provocó resistencia alguna de las irreverentes líneas del show. Es más, es tajante en afirmar que su formación teatral la ha preparado para cualquier reto. Por ejemplo, evoca sus actuaciones en obras de Fernando Arrabal, pertenecientes al teatro de la crueldad, donde interpretaba papeles con una alta carga de violencia.
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“A mí me encantaba Arrabal porque es tan diferente a como yo soy... Esa es la parte de la actuación que a mí me gusta: poderte desdoblar y ser alguien que tú no eres en la vida real. Yo nunca diría que no a un papel si artísticamente es bueno y si el libreto es bueno”.
La Inteligencia Artificial y la falta de emoción
Una realidad de nuestros tiempos es que tras el auge de la inteligencia artificial ha surgido la clonación de voces. Azán comparte que recientemente descubrió plataformas que venden saludos usando su voz de forma computarizada.
Admite que es un avance imparable que afectará principalmente a los personajes secundarios; sin embargo, defiende la superioridad del factor humano. “No creo que jamás va a poder tener alma. Y lo que hace un personaje icónico es el alma que le pone el actor... [La IA] sigue teniendo esa cosa fría que es lo que es la computadora y la falta de emoción”, asegura.
El legado de una voz en la oscuridad
Patricia Azán registra sus inicios en la actuación por medio del teatro, al que considera como una herramienta de sanación para los traumas de su niñez. No obstante, observa en el doblaje una satisfacción distinta: conectar de forma masiva y transformarse en un refugio para los espectadores.
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“Lo más bonito es cuando alguien viene y te dice: ‘En el momento que peor me sentía, ahí estabas, porque ponía la tele, veía el show y me reía y se me olvidaba lo que estaba pasando’... Es muy gratificante saber que yo no voy a existir algún día y eso sí va a existir”, aporta.
Actualmente, Patricia Azán continúa activa en grandes producciones. Destaca su participación en Villanos, donde interpreta a Bonnie Pet, un personaje complejo que grabó originalmente en español y al que ella misma doblará al inglés. Este hecho la convertiría en una de las primeras mujeres de la industria en realizar este proceso de autodoblaje en animación. (E)




