Miles de personas recuerdan hoy el Día Internacional de la Protección de la capa de ozono.
Aunque la concentración de sustancias nocivas empieza a reducirse lentamente, la capa de ozono –que protege al planeta de los efectos perjudiciales de las radiaciones solares– sigue deteriorándose.
Ese es el resultado de análisis científicos presentados esta semana por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en la antesala del vigésimo aniversario de la firma del Tratado de Montreal que impulsa el cuidado de la capa de ozono y que se celebra hoy.
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Las pruebas del deterioro de la capa de ozono están a la vista, según representantes de la OMM. Por ejemplo, este año el agujero mostró su máxima intensidad a inicios de septiembre, cuando regularmente lo hace en los primeros días de octubre, como sucedió hasta el año pasado cuando se observó el mayor orificio jamás registrado en la Antártida.
En el 2006 la abertura había cubierto una superficie máxima récord de 29,5 km², durante un periodo de cuatro meses. Para este año, el agujero en la estratosfera cubre unos 23 millones de km².
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Sin embargo, la brecha no alcanza su nivel máximo antes del 25 de septiembre, explica Geir Braathen, especialista de esa agencia ambiental de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El agujero, favorecido por el frío durante el invierno austral, aparece generalmente a principios de agosto y se reabsorbe entre mediados de noviembre y diciembre de cada año.
“En los próximos diez años, las observaciones mundiales sobre el ozono y las sustancias que agotan este gas serán vitales para comprobar la eficacia de las medidas tomadas”, sugiere el secretario general de la OMM, Michel Jarraud.
Uno de los mayores controles aplicados por las autoridades de los 191 países que firmaron el Protocolo de Montreal es la eliminación de los clorofluorocarbonos, elementos químicos incluidos en productos como aerosoles y sistemas de refrigeración, ante los cuales el ozono es vulnerable.
En Ecuador, este tipo de controles ha funcionado, sin embargo aún falta crear más conciencia en la ciudadanía sobre la problemática, opina el presidente de Fundación Natura, Xavier Bustamante.
Este ambientalista considera necesario que los consumidores locales distingan entre los productos que incluyan clorofluorocarbonos (registrado en las etiquetas y envases) y aquellos que no los utilicen.
Naciones industrializadas, como EE.UU., ven con optimismo la recuperación de la capa, aunque no a corto plazo.
Esta semana, a través de uno de sus voceros, la Agencia para la Protección Ambiental (EPA) del gobierno de ese país norteamericano anunció que “la capa de ozono de la Tierra va en camino de la recuperación”.
Los científicos pronostican que el agujero en la zona del Antártico, por ejemplo, regresará a niveles de antes de 1980 a partir del año 2060.
Uno de los problemas que impide una ágil recuperación de la capa de ozono es que en la actualidad aún operan muchos sistemas de refrigeración con clorofluorocarbonos (derivados de hidrocarburos obtenidos mediante la sustitución de átomos de hidrógeno por átomos de flúor o cloro), que en caso de vetustez generalmente dejan escapar estos elementos a través de fugas, refiere el biólogo Nelson Zambrano, de la Fundación Pro Bosque.
Las acciones de control generan cierto optimismo en países como Estados Unidos, donde la EPA calcula que, para el año 2165, se habrá salvado la vida a unos 6,3 millones de personas.
16 de septiembre
La ONU instauró el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono, el 16 de septiembre, coincidiendo con la fecha de la firma del Protocolo de Montreal (Canadá) en 1987, dos años después de que 22 países suscribieran el Convenio de Viena, también de orden ambiental.