Un equipo internacional integrado por científicos de la Universidad de Berna (Unibe) y la Universidad de Ginebra (Unige) logró cartografiar por primera vez el clima de exoplanetas rocosos con masas similares a la de la Tierra, a partir de observaciones continuas realizadas con el Telescopio Espacial James Webb.

El estudio se centró en dos planetas del sistema TRAPPIST-1 —TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1c— y concluye que ambos no presentan atmósferas densas. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Astronomy.

Las mediciones revelan diferencias de temperatura entre el día y la noche que superan los 500 °C, con valores superiores a 200 °C y cerca de 100 °C en sus lados diurnos, y temperaturas inferiores a -200 °C en los nocturnos. Este contraste sugiere que no existe redistribución de calor, lo que apunta a la ausencia de atmósfera.

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El sistema TRAPPIST-1, descubierto hace una década, está compuesto por siete planetas que orbitan una estrella enana roja. Este tipo de estrellas —más frías y pequeñas que el Sol— representa más del 75 % de las estrellas de la galaxia, y suele albergar planetas rocosos de tamaño similar a la Tierra. Al menos tres de los planetas del sistema se encuentran en la zona habitable.

Sin embargo, los investigadores advierten que la habitabilidad en torno a enanas rojas no está garantizada. Estas estrellas son altamente activas y emiten radiación ultravioleta intensa y partículas energéticas que pueden erosionar las atmósferas planetarias.

Además, los planetas cercanos tienden a estar acoplados por marea, es decir, rotan al mismo ritmo al que orbitan su estrella. Esto genera un hemisferio permanentemente iluminado y otro en oscuridad constante. Según los autores, una atmósfera permitiría transferir energía entre ambos lados y moderar las temperaturas, lo que influye en el potencial de habitabilidad.

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Las observaciones del James Webb se extendieron durante 60 horas continuas, cubriendo una órbita completa de los planetas analizados en el rango infrarrojo. Esto permitió medir con precisión sus temperaturas superficiales y confirmar la ausencia de atmósferas densas. Los científicos señalan que, si estas existieron, habrían sido eliminadas por las condiciones extremas.

El estudio respalda la hipótesis de que la radiación y las eyecciones energéticas de las enanas rojas influyen de forma determinante en la evolución de los planetas cercanos.

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No obstante, la investigación continúa. El JWST analiza actualmente el planeta TRAPPIST-1e, ubicado dentro de la zona habitable. Modelos teóricos sugieren que los planetas más alejados del sistema podrían conservar atmósferas, en contraste con los dos mundos interiores analizados. (I)