El principal problema es la falta de agua, al menos la que requieren para los sembríos y el ganado, sus medios de subsistencia. Falta el agua porque hay sequía, es decir, su disponibilidad no es suficiente para abastecer las necesidades de las personas, los animales y las tierras.

Hay sequía porque no hay lluvias. Pero también hay heladas negras que ‘queman’ las hojas de las plantas por falta de humedad y por eso los cultivos se pierden. Entonces peligra su seguridad alimentaria, la diversidad de su dieta, lo que a su vez incide en las tasas de pobreza y en uno de los mayores problemas de la población menor de 5 años del país: la desnutrición crónica que alcanza al 25,3%.

Se trata de 33 comunidades de la cuenca del río Jubones, que abarca los cantones Nabón, Santa Isabel, Pucará, Girón y San Fernando, en Azuay; Pasaje y Zaruma, en El Oro; y Saraguro, en Loja. Y las de Cayambe y Pedro Moncayo, en la provincia de Pichincha.

Son zonas donde el Ministerio del Ambiente sostiene que lleva a cabo el proyecto Fortalecimiento de la Resiliencia de las Comunidades ante los Efectos Adversos del Cambio Climático con énfasis en Seguridad Alimentaria y Enfoque de Género, más conocido como Foreccsa.

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El Sistema Único de Información Ambiental (SUIA) señala que la iniciativa busca garantizar la soberanía alimentaria de familias vulnerables a los efectos del cambio climático, por lo que promueve la adaptación a este fenómeno en zonas rurales al incrementar el conocimiento para manejar los riesgos que implica y por ende incidir en reducir sus niveles de vulnerabilidad.

Son niveles que se identificaron mediante diagnósticos parroquiales que derivaron en la creación de 33 planes de adaptación. Esto, luego de que se determinara que en 20 parroquias de la cuenca del río Jubones y en 11 de las pertenecientes a Cayambe y Pedro Moncayo la principal amenaza climática es la sequía. En tanto que en Caña Quemada y en Pasaje lo es la helada.

El SUIA detalla que de las 15.000 familias contempladas se ha capacitado a 3.159 personas en Jubones y a 823 en Pichincha en temas de amenazas climáticas y medidas de adaptación.

No obstante, en Palenque, San Gregorio y Campo Real, las zonas de Pasaje consideradas para el proyecto, por ejemplo, funcionarios del Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón (que prefirieron no ser identificados) indicaron que tras un acercamiento inicial del MAE hace tres años, la idea llegó a ‘socializarse’ con las comunidades, pero finalmente no se ejecutó. “No caminó, en meras expectativas quedó el proyecto”, dice un funcionario sobre lo que pudo haber fortalecido su disponibilidad de agua para riego.

A Vicente Astudillo, dirigente de Campo Real, y a Teresa Espinosa, presidenta de la Junta Parroquial de Loma de Franco, en Palenque, no les es familiar el nombre Foreccsa. En estas zonas predomina el cultivo del cacao. Espinosa y su esposo, Wilson Valepucha, cuentan que este año la helada negra los ha afectado más que en años anteriores. “Esa mata cargó como 60 pepas, una creo que tiene, se ha quemado todita”, refiere Valepucha.

Marcia Naula, quien ha vivido casi toda su vida, de 36 años, en Palenque, comenta que esto ha motivado a algunos a migrar a otros cantones en busca de trabajo. “En este año bastante (ha sido) la gente que se ha ido. Aquí hay una empresa minera, ha entrado bastante gente ahí, porque no ha habido ya modo de sobrevivir...”, manifiesta.

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Esta preocupación la transmitieron a personal del Magap que –según recuerda Espinosa– los ha visitado dos veces este año. “El ingeniero nos explicó que era un hongo, la helada, la mayoría del cacao se hiela. Está negro el cacao. Ellos dicen que es el clima, entonces que con lo que nos podían ayudar era con el hongo”, dice.

Semillas 'fracasadas'

En Azuay, en cambio, Elías Peñalosa, primer vocal de la Junta Parroquial de Shaglli, en el cantón Santa Isabel (Azuay), da cuenta de que el año pasado por medio de Foreccsa les entregaron semillas de zanahoria, brócoli, coliflor, fréjol, maíz, arveja, pero asegura que algunas ‘fracasaron’.

Una de las técnicas que contemplan las medidas de adaptación de Foreccsa es la “recuperación y fomento de semillas locales con atributos de resistencia a la sequía”. “Por ejemplo, el maíz, la planta no se adaptó acá porque era un maíz blanco... No fue indicado porque perdían”, explica en relación a que si el maíz que usualmente cosechan les rinde tres sacos, el blanco terminaba rindiendo solo uno.

El brócoli, asimismo, “solo hacía la planta”. “Todavía algunas familias reclaman eso, que la semilla no dio fruto como la que se compra en Santa Isabel que da buen fruto”, asegura.

A su criterio, siendo su mayor necesidad el riego porque su principal amenaza climática es la sequía, debieron priorizarse microrreservorios parcelarios, otra de las técnicas que presenta Foreccsa en su propuesta. “Ahí se puede ya hablar de lo que es la soberanía alimentaria, porque se puede cultivar todo el tiempo, ahora solamente se lo hace en el invierno”, señala Peñalosa.

En la comunidad Manzanilla del cantón Pucará están a la espera de un sistema de riego. Juan Pablo Paucar, jefe de la Unidad de Agua potable y Alcantarillado del Municipio, cuenta que allí Foreccsa construirá un reservorio de agua y otro en San Miguel de las Palmeras. “Va a intervenir en lo que es la conducción del agua desde las fuentes hasta un reservorio, pero la distribución a las parcelas para el riego no se va a hacer”, dice.

Recién a mediados de julio comenzó a llover, los tres meses anteriores estaba así, seco. Se han muerto las plantas, se han muerto más las pequeñas. Marcia Naula, de Pasaje

Maribel Merchán, secretaria de la Junta del Agua de Manzanilla, dice que allí solo se riega la tierra con el invierno. “En el verano ahí no hay cómo regar, se seca el pasto y se pierde”, sostiene.

“El problema es que no tenemos agüita para riego, agüita para tomar sí, pero para el riego no”, dice Zoila Vidal, de 79 años, mientras clasifica mazorcas en el patio de su casa. Es una producción que cosechó en la parte baja de la comunidad, donde el acceso al agua para riego es mayor. Marchán recalca: “Casi no se acostumbra (a tener) muchos huertos porque no hay agua... se (los) tiene aparte, donde hay agua”. (I)