Renato Valencia, Estación Yasuní
Gran dinamismo y diversidad vegetal

Algunas facetas desconocidas del bosque amazónico se develaron en un estudio sobre la dinámica forestal. La investigación se inició en 1995 en una parcela de 50 hectáreas, un bosque denso donde conviven alrededor de 300 mil tallos de 1.150 especies de árboles y arbustos con al menos un cm de diámetro.

En el estudio se han descubierto 30 especies de árboles, como el gigante Pentaplaris huaoranica: un árbol majestuoso con fuste de hasta 2 m. Surge en grupos aislados y solo se ha registrado en el Yasuní.

La mayoría de especies estudiadas crecen en muy baja densidad: 35 tienen apenas un individuo en todas las 50 hectáreas y 600 poseen dos o un individuo por hectárea. Las especies abundantes, oligárquicas, son una minoría. Las dos más comunes son Matisia oblongifolia (con 119 tallos por hectárea), un arbolito pariente silvestre del zapote, y el pambil (Iriartea deltoidea, 81/ha), una palma arborescente eficiente para establecerse en cualquier espacio.9

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La megadiversidad en Yasuní es solo comparable con otros bosques amazónicos o los de Malasia insular, donde también se han registrado concentraciones de especies similares.

En las 50 hectáreas del Yasuní y en una parcela similar en Malasia existen más especies que en todo EE.UU. y Canadá. Pero hay un aspecto en el bosque Yasuní que lo hace aún más enigmático para la ciencia: la inmensa concentración de especies por hectárea. En Yasuní crecen en promedio 650 por hectárea, una cifra que no tiene parangón en el planeta. Esto origina una compleja red de interacciones que sostiene a decenas de miles de otras especies (insectos, animales y plantas). En un solo árbol, el científico Terry Erwin ha estimado que pueden existir más de mil especies de insectos.

Nuestra investigación se enfoca en el dinamismo de los árboles y cómo el cambio climático global u otros fenómenos inesperados, como una sequía extrema, pueden afectar la mortalidad y la captación de carbono de estos bosques. El estudio muestra que 2% de los árboles mueren anualmente en Yasuní y que los tallos crecen pausadamente, en promedio menos de 1 mm al año. Algunas especies pioneras, como la balsa, son de crecimiento rápido, pero la mayoría se desarrollan lentamente y a la sombra del bosque.

Muchas de estas últimas detienen su crecimiento por más de una década en sus fases juveniles, lo que significa que ciertos tallos de 1 cm pueden tener entre 15 y 20 años de edad. Incluso se ha registrado que algunas plántulas en Yasuní pueden permanecer así una década en la espera de desarrollarse en juveniles.

Los estudios a largo plazo como el de Yasuní son indispensables para desentrañar el funcionamiento del bosque y la biología de las especies que se quieren conservar, manejar o destruir.

 

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David Romo, Estación Tiputini
Un lugar de récords en especies animales

Qué significa megadiversidad para un lugar como Yasuní? Esta parte del bosque húmedo tropical amazónico encierra 169 especies de mamíferos, 596 de aves, 121 de reptiles, 151 especies de anfibios y 382 de peces. Estos números no significan mucho si no los ponemos en un contexto. Por ejemplo, en los mamíferos, la mayor diversidad está en los murciélagos con al menos 90 especies, siendo esto un número récord para todos los bosques húmedos del mundo.

Los roles ecológicos de estos animales van desde el control de poblaciones de insectos y anfibios hasta las mismas poblaciones de murciélagos.

De igual manera sucede con los anfibios. El récord mundial lo tenía Santa Cecilia, cuyo inventario se realizó durante la construcción de la vía Lago Agrio-Coca. Hoy, ese bosque ha desaparecido junto con su biodiversidad, siendo uno de los ejemplos más palpables de los impactos secundarios del desarrollo petrolero. El potencial para encontrar más sapitos en Yasuní es realmente grande ya que apenas se ha inventariado, detenidamente, un área no mayor a 20 hectáreas. Pero la mayor diversidad no está en los vertebrados, sino en los insectos. Se estima que una hectárea tiene varios miles de especies. La gran mayoría son tan pequeños que no se los puede ver sin ayuda de una lupa o microscopio. La relación entre insectos y funcionamiento del bosque aún no ha sido determinada con exactitud, pero si su diversidad es tan alta, como su densidad, es fácil argumentar que la arquitectura del bosque está controlada por este grupo.

De acuerdo a Terry Erwin, experto en insectos del Smithsonian Institute, de EE.UU., la densidad de artrópodos (invertebrados con patas articuladas que incluye a los insectos) en una hectárea de bosque de Yasuní es igual al doble del número de estrellas que podemos ver en una noche despejada.

De toda esta biodiversidad apenas sí hemos empezado a catalogarla. No sabemos casi nada de su funcionamiento, propiedades, roles ecológicos, historia evolutiva, etcétera.

Esto es más o menos como haber empezado a catalogar los libros de una gigantesca biblioteca antigua sin aún saber el contenido de los libros. Tardaremos varios cientos de años para descifrar sus misterios, pero un simple vistazo sirve para comprender que los libros no son triviales y llenos de propaganda barata. Son libros que guardan millones de años de información evolutiva cuya importancia económica es imposible predecir.