Este domingo, 29 de marzo, se inicia la Semana Santa. Es un día en que la comunidad católica recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén, quien era acogido por una multitud.

Vatican News registra que en el año 400 se realizaba en Jerusalén la procesión de las palmas. Aunque no en todas las iglesias de Ecuador se convoca a una peregrinación, sí se festeja el Domingo de Ramos. Precisamente en torno a él hay normas y campañas que no buscan bloquear un festejo religioso, sino que el desconocimiento no afecte el ecosistema.

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Desde hace 15 años, el Ministerio de Ambiente y Energía articula, a través de una campaña, acciones con la Iglesia católica y la Policía Nacional para salvaguardar seis especies de palma de cera del género Ceroxylon, varias de ellas catalogadas como vulnerables o en peligro crítico, que son usadas para los ramos del domingo.

La campaña denominada “Tradición y conservación van de la mano” fue presentada con el propósito de proteger la palma de cera y fomentar el uso de materiales alternativos para los ramos en la Semana Santa. Desde hace varios años, en esta época se impulsa la iniciativa y se desarrollan operativos de control para evitar la venta de ramos elaborados con palma de cera.

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Lo ideal es que los controles se inicien en la zona donde crece la especie, que alcanza hasta los 70 metros.

La información a comerciantes y ciudadanía es clave para que se tome conciencia de lo que implica.

La palma de cera cumple un papel fundamental en los ecosistemas andinos: sirve de alimento y refugio para diversas especies. Entre ellas destacan el perico cachetidorado y el loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis), este último considerado vulnerable a nivel global y en estado crítico en Ecuador.

El Código Orgánico Integral Penal establece penas y sanciones de uno a tres años de prisión para quienes incurran en la extracción, transporte o comercialización ilegal de la palma de cera. Artesanos, comerciantes y creyentes deben conocerlo. (O)