La revista Hogar, el martes 10 de marzo hizo la entrega de reconocimientos a mujeres en los espacios definidos por la revista para el año 2025 (ver, Hogar, edición de marzo del 2026).
Las informaciones que usualmente se destacan son las políticas, las noticias de desastres, las denuncias y las investigaciones, muchas veces direccionadas para empapelar o para encubrir a personas, y quedan invisibles acciones y ejemplos de vida que deben ser conocidos por lo que significan hoy, y su seguimiento, de dárselo.
Seguro que las de Hogar no son las únicas mujeres que se lo merecen. Siempre ha habido las que en vida alcanzan protagonismo. Por el quinto aniversario de la muerte de Manuelita Yuen Chong, a los 91 años, veía lo que de ella escribí a su muerte, marzo del 2021, porque con su cónyuge, Antonio Gil Gilbert, establecieron la clínica Gil, pero la muerte temprana de este en los años 60, llevó a que ella tome las decisiones para su desarrollo en todos los órdenes, con el apoyo del cuerpo médico a que invitó para lo que en su tiempo fue la mejor unidad hospitalaria privada de las especializadas en ginecología y obstetricia, premiada por la Municipalidad de Guayaquil, 1966. Manuelita simbolizaba la ética médica, por años fue reelecta como presidenta del Tribunal de Honor del Colegio de Médicos de Guayas. Con ella, con el decano de Medicina Tomás Alarcón Guzmán y luego Teófilo Lama Pico, que marcó una época de gestión hospitalaria con la clínica Kennedy, se trabajaron las definiciones médicas para el Hospital Universitario, que lo dejamos iniciando operaciones al concluir mi segundo periodo de rector, julio del 2004. En el gobierno de Correa se apropiaron del Hospital Universitario.
No hay espacio para los 17 perfiles, voy a destacar algunos, el de la Ing. Ana Cecilia Villa, con el proyecto premiado por la Unesco de Plataforma Tecnológica para asistir a la rehabilitación de pacientes, con accidente cerebro vascular para la rehabilitación integrando robótica interfaz cerebro-computador para que recuperen lo que sea posible en autonomía; el de María José Jauregui para la detección temprana del autismo y tratamiento aun antes del primer año, con padres y maestros; el de Yanina González, con proyectos innovadores para niños y jóvenes de bajísimos ingresos, “tienen derecho a soñar y no con lo mínimo”, para eso desarrolla programas de robótica, que integran ciencia, lenguaje e inglés: el de Doménica Cobo, Bárbara Bonilla y María Elisa Holmes, sobre la realidad inocultable de que hay violencia de género y otras formas de vulnerabilidad a las mujeres no solo en sectores de bajos ingresos, ni solo por conductas machistas, que requieren auxilio, su mensaje es “su historia importa, su dolor es válido y pedir ayuda no la hace menos fuerte”, el proyecto ya tuvo reconocimiento de la Unesco; y, el de Maricela Carranza, ambientalista de formación y de entrega para proyectos concretos, de ella, Nelsa Curbelo escribe “lleva en su interior toneladas de valor, de generosidad y de sentido comunitario”.
Felicitaciones a Hogar, a sus principales, Rosa Amelia Alvarado Roca y Rosita González Artigas y más colaboradores.
Bueno sería abrir en Hogar un inventario de iniciativas como las mencionadas, porque hay que hacerles seguimiento de apoyo. (O)










