En cuestión de horas se produce el relevo de la cartera de Ambiente y Energía, el superministerio que comprende petróleos, electricidad y minas, los sectores con mayor potencial de inversión, con la capacidad de conducir al Ecuador a otro nivel de crecimiento económico.

El nuevo ministro toma la posta en medio de graves problemas que se resumen en el peligro de una nueva crisis energética en el próximo estiaje de agosto y una producción petrolera que sigue de bajada, sin aprovechar los altos precios del crudo. En dos años y medio de gobierno, los avances en el cambio del modelo de desarrollo de los sectores petrolero y eléctrico, gravemente afectados por la falta de capacidad de inversión del Estado, han sido casi nulos en el primer caso y muy tenues en el segundo.

Empezando por lo último, la autoridad no puede continuar con la narrativa oficial de que el Sistema Nacional de Electricidad (SNE) funciona con relativa normalidad y que ha sido una serie de incidentes desafortunados la que produjo los recientes y sorpresivos apagones. Tiene que reconocer que, en escenario de estiaje, no hay suficiente capacidad de generación termoeléctrica, de modo que hay que reaccionar con urgencia ante la crisis ad portas. Técnicamente, Cenace, el operador nacional de electricidad, declaró en octubre de 2023 un estado de emergencia ante el potencial déficit del SNE, que estaba en situación de estrés. Así, antes de posesionarse el actual régimen ya se produjeron los primeros apagones, que pronto se olvidaron, hasta los apagones de septiembre-diciembre de 2024.

El problema es que durante el año pasado fracasaron varios intentos de compra y alquiler de equipos de energía térmica, empezando por las escandalosas adquisiciones de 240 MW a Progen y Austral, a más de adjudicaciones de contratos que se cayeron con sendos grupos mexicanos, Worlding 532 MW y Rengen otros 260 MW, por falta de presentación de garantías de seriedad de oferta y anticipo. A esto cabría agregar que Celec tuvo que declarar desierta una adjudicación directa de 355 MW a la paraestatal italiana Ansaldo, en enero.

Aparte, el déficit no es solo en generación, sino también en transmisión, distribución y comercialización, porque no se han realizado las inversiones requeridas de mantenimiento y despliegue de redes. En la Costa hay una docena de subestaciones de transformación que funcionan al límite de capacidad, ocasionando problemas de voltaje en lugares como Manta, Chone, Santa Elena, Guayaquil y Machala. Se espera que el reglamento de la última reforma a la Ley Orgánica del Servicio de Energía Eléctrica (Lospee), que está por promulgarse, cierre el ciclo de cambios requeridos para que la inversión privada participe en todas las fases del SNE.

El sector petróleo sigue funcionando de modo inercial bajo el protagonismo de Petroecuador, que acredita nueve gerentes generales en 30 meses, empresa que aún no dispone de un Plan de Desarrollo Estratégico que defina cuáles van a ser las bases de su transformación institucional. El nuevo ministro tiene una oportunidad histórica de cambiar el estado de cosas; la clave es superar las dificultades de ejecución que mantienen a Energía solo por detrás de Salud. (O)