La pregunta está en la mente de los ecuatorianos que quieren tener expectativas positivas en el ordenamiento social y económico y su realización, como se tuvo en el plan de vacunación contra el coronavirus COVID-19, con eficiente resultado en los primeros cien días del gobierno de Guillermo Lasso, lo que a su vez derivó en impulsar la reactivación de actividades económicas, sociales y culturales, cuyos avances ya se perciben.

Hay buenas señales en los términos del acuerdo con el FMI con el anuncio de próximos desembolsos, en los pasos preliminares para concretar el ingreso como miembro pleno de la Alianza del Pacífico y en celebrar acuerdos de libre comercio que exigen contraprestaciones mutuas, superando la falsa defensa de soberanía, alegada para realizar negocios bilaterales de cláusulas reservadas –sobre todo con China– respecto a las cuales falta establecer responsabilidades.

En la semana anterior hubo la visita de Daleep Singh, asesor adjunto de Seguridad Nacional del presidente norteamericano, Joe Biden, que, por encargo personal de este, visitó a Colombia, Ecuador y Panamá para comprometer a sus gobiernos a ser parte de un gran plan de infraestructuras en la iniciativa que denominan ‘Build back better for the world’ –'Reconstruir mejor para el mundo’– en países en desarrollo de Latinoamérica, el Caribe, África y en el espacio asiático Indopacífico, al cual el Congreso de los Estados Unidos de América estaría preasignando recursos por doscientos cincuenta mil millones de dólares, iniciativa que intenta ser la alternativa al proyecto chino ‘One Belt, One Road’ –'Un cinturón, una ruta’– en que ya lleva años ese país, llegando a ser dominante en las inversiones para infraestructura, en condiciones de que Ecuador tiene experiencia.

Pero, están los interrogantes sobre los que no se vislumbran soluciones eficientes.

El más grave es relativo a la inseguridad y violencia en que habría indicios que estarían involucrados carteles mexicanos de tráfico internacional de drogas, usando a bandas nacionales.

Los levantamientos en los centros de privación de la libertad –con los resultados trágicos de muertos con prácticas de crueldad, degollados y mutilados, y heridos– se replican al exterior, porque se pasan ‘facturas de violencia’. No es ‘guerra’ solo entre carteles y/o bandas de mafias, sino de estos contra la sociedad y el Gobierno ecuatoriano.

Y está la intransigencia política. Desde que existe la normativa de una sola materia por Ley, sea urgente o no –porque el art. 136 de la Constitución, en que existe ese requerimiento, no es solo para proyectos de leyes urgentes enviados por el presidente– se ha dictado decenas de leyes de plurimaterias, desde las leyes ‘trole’ de la dolarización, del año 2000, hasta las de los gobiernos de Correa y Moreno, algunas de nombres estrambóticos. En teoría, la ‘una sola materia’ resultaba de un ‘hilo conductor’, que en el caso del proyecto que el CAL de la Asamblea le rechaza a Lasso es aquello de ‘crear oportunidades’.

Lo sano debe ser el debate para su corrección y expedición, porque tampoco sería asumir como perfecto al proyecto de ley, porque no lo es. (O)