Es lo que insinúan los que se preparaban para festejar la victoria del sí en la consulta popular y en el referéndum de su fatídico 16 de noviembre. Mas, el pueblo abrió los ojos y vio que era una engañosa envoltura de quien ya no le inspira confianza y que preside un Gobierno que no atiende las necesidades de salud y educación públicas, que destina más dinero a pagar la deuda externa que a ambas juntas, cuyo presupuesto solo ejecuta una parte. Y aún más había anunciado restar derechos a la ciudadanía mientras existe una mora patronal por miles de millones de dólares al IESS, con la Asamblea Nacional condonó deudas tributarias por otros miles y mantiene exoneraciones, beneficios e incentivos aún por otros miles más, superiores a los ingresos por la explotación del petróleo. Sin embargo, abolió el subsidio al diésel, desatando una nueva tormenta indígena, que pudo prevenir con el diálogo y que reprimió a costa de muertos y violación de derechos de los protestantes. Es decir, flores para su clase económica y social y palos para el pueblo empobrecido con sus políticas, en medio de un autoritarismo también reflejado en el abyecto trato dado a la exvicepresidenta y a la Corte Constitucional, a la que quiso burlar en la convocatoria a las elecciones.
Mas, los derrotados, prevalidos de su poder económico, político y mediático, insisten en sus tesis. La vicepresidenta de la Asamblea Nacional, del partido de gobierno, manifestó: “El art. 77 de la Constitución no permite que tengan prisión preventiva en primera instancia. Entonces el Ecuador frente al crimen organizado sigue atado de pies y manos…”. Se sigue engatusando, la Constitución no dice eso, lo que establece es que la privación de la libertad es una medida excepcional, lo que va acorde con reiterados fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como el del caso Carranza Alarcón vs. Ecuador, agregando que uno de los principios que limitan esa prisión preventiva es el de presunción de inocencia hasta que su culpabilidad sea demostrada y que la gravedad del delito que se imputa al supuesto autor no es, por sí mismo, justificación suficiente de la prisión preventiva. Es que quieren seguir usando el arma del miedo, que les funcionó para militarizar el país y con el cual múltiples abusos han cometido los uniformados, con la circunstancia de que son suficientes los mecanismos con los que cuenta el Estado para combatir a las bandas criminales, no obstante no han servido para evitar que el 2024 y este año sean los más violentos de nuestra historia.
Por último, han vuelto a invocar la libertad del zorro en el gallinero eliminando reglas y controles del Estado y a clamar que se entregue este al gran capital nacional y extranjero, arrebatándole la prioridad constitucional de atender los sectores estratégicos y así dejar con mayores limitaciones al erario para satisfacer las necesidades nacionales.
No es el pueblo el que debe disculparse por su rotundo no, sino aquellos que lo oprimen y siguen con sus embustes y ofensas, mezclando a los votantes con la delincuencia. ¡Así no se halla la paz! (O)