Antes de esbozar una política industrial para el país, cabe pasar revista a las más importantes de los últimos 75 años.
1) Proteccionismo.- En 1948, la Cepal acogió la tesis del economista uruguayo Raúl Prebisch: que América Latina debía proteger a la industria nacional para que se desarrolle y sustituya importaciones. En 1957, en el Ecuador se dio una ley de sustitución de importaciones, pero fue letra muerta hasta una década después, cuando se descubrió petróleo en la Amazonía y conformó una unión aduanera con otros países andinos (Colombia, Perú, Bolivia y Chile) para crear un mercado ampliado protegido que permitiese un mayor desarrollo industrial.
2) Apertura.- A principios de los 70, los países desarrollados adoptaron la tesis de Milton Friedman, quien propugnaba un mercado libre de intervención estatal. Economistas chilenos alumnos suyos en la Universidad de Chicago se hicieron cargo de la política económica chilena. En 1976, Santiago abandonó el Pacto Andino (pero entró Venezuela). La apertura permitió a Chile aprovechar al máximo sus ventajas comparativas y exportar frutas, madera, salmón de acuacultura, cobre. La seguridad jurídica convirtió a Santiago en sede regional favorita de las multinacionales. De 1977 a 2024 el PIB per cápita chileno creció 3,4 % en términos constantes (eliminando el efecto inflación), el de los cuatro andinos solo 2,3 %. El 1 % adicional a lo largo de 47 años hizo de Chile un país de mucho mayor desarrollo que sus exsocios andinos. Pero la política de apertura no favoreció la incorporación de otras tecnologías. Desde el primer periodo de Bachelet, Chile ha crecido en términos reales un promedio de 1,9 % anual, menos que los andinos, ya que estos –en particular Perú (4,7 %) y con la excepción de Venezuela– fueron abandonando la sustitución de importaciones y abriendo su economía emulando a Chile. Ecuador creció 2,2 %.
3) Producir para exportar.- En 1961, Corea del Sur, país muy pobre (PIB per cápita en 1961, $ 58; Ecuador, $ 238; Chile, $ 527) adoptó una política muy exitosa de apoyar la industrialización, pero no para sustituir importaciones sino para exportar. El PIB per cápita surcoreano sobrepasa al de Ecuador en 1972 y al de Chile en 1982. Hoy es el doble que el chileno y cinco veces el ecuatoriano. Otros países asiáticos siguieron esta vía; China desde 1978 (muerto Mao) y hoy es la segunda economía del mundo y primera potencia industrial.
Estas tres políticas fueron apropiadas en su momento, y Ecuador tiene que definir cuál debe ser su política industrial para el mundo desordenado de hoy. La protección se justifica cuando el costo social de la adopción de precios de mercado supera el beneficio económico; por ejemplo, si importamos leche subsidiada baja el costo al consumidor (beneficio económico), pero destruye la fuente de ingresos de un vasto número de campesinos (perjuicio social). La apertura comercial es lo correcto para el acceso a mercados de los bienes en que somos sumamente competitivos, como frutas tropicales, camarón, atún y rosas. El apoyo del Estado se requiere para que industrias hoy a la defensiva (¿textiles?) ganen competitividad y se vuelvan exportadoras, así como para la adopción de tecnologías e industrias de las que hoy carecemos.
Ese es el camino para alcanzar un desarrollo sostenido. (O)











