Comienzo señalando mi deuda impaga con algunos lectores por la ausencia en mis artículos de tópicos de la valiosa medicina natural, que pretendo hoy parcialmente corregir. Es indiscutible que el empleo de medicamentos de origen vegetal aumenta, superando la tradicional oposición de la medicina convencional, sin reconocer que en los últimos años se han obtenido avances científicos que ratifican su eficacia, como señalaré con un ejemplo más adelante, que en muchos casos se imponen a la convencional y a la animadversión de muchos profesionales. La medicina general se resiste a los medicamentos vegetales, argumentando falta de evidencias científicas, regulación estandarizada y riesgos de toxicidad o interacciones medicamentosas, lo cual es ahora desmentido por la abundancia de estudios, con sobradas evidencias que los avalan.
Nos vamos a referir a una popular planta herbácea aromática, calificada como milagrosa o la estrella entre las plantas medicinales, puede crecer hasta 80 cm y con variedades de menor tamaño, es perenne, con aprovechamiento de todas sus partes, pero de preferencia sus hojas y artísticas flores amarillas, utilizadas como base de infusiones con efectos curativos en desarreglos digestivos, respiratorios, nerviosos y hasta estimulante del sueño. Me indujo redactar este artículo la alta incidencia de infecciones ocasionadas por la bacteria Helicobacter pylori, de comprobada persistencia estimada entre el 40 % y 80 % de la población de niños, adolescentes y adultos mayores por el consumo de aguas contaminadas y deficiencias higiénicas, mucho más notorias en la población campesina, en cuyo organismo coloniza fácilmente originando serios daños gástricos.
En el Hospital El-Demerdash en El Cairo, Egipto, se identificaron y aislaron H. pylori en casi todas las muestras, determinándose que la bacteria resistió los antibióticos comunes como amoxicilina, metronidazol y claritromicina, con el hallazgo adicional que el extracto de manzanilla demostró poseer acción antimicrobiana que, combinado con antibióticos, aumentó su efectividad 2,3 veces más que los químicos solos. Concluyéndose que el concentrado de manzanilla tuvo una actividad antibacteriana contra H. pylori y, cuando se combinó con antibióticos, tuvo una positiva acción sinérgica. Como si fuera poco, al estudiar los ingredientes, reveló poseer 14 compuestos con características antibacterianas que, luego de ser sometidos a un modelo computacional, sugieren que ocho de ellos podrían trastocar las funciones esenciales del terrible H. pylori. Así se extrae de la publicación científica de responsabilidad de la plataforma Natural Science News, que también publica un trabajo que demuestra que el consumo de manzanilla relaja los vasos sanguíneos en beneficio de la salud del corazón.
El tema me mueve recordar el exitoso programa de huertos urbanos que impulsó la exalcaldesa de Guayaquil Dra. Cynthia Viteri Jiménez en varios lugares deprimidos de la ciudad, que incluía parcelas de plantas medicinales, destacándose el fácil sembrío de variedades locales de manzanilla, entre otras, que debería ser potenciado por la actual administración municipal. (O)