Es evidente el fracaso en la conducción de la ONU para salvar los obstáculos hacia la paz mundial, empantanada en un constante entrar y salir de conflictos inconclusos con miles de muertos que marcan un camino a la debacle, tampoco ha sido efectiva para frenar la conflagración que se cierne sobre las naciones por incumplimientos en la reducción de emisión de gases nocivos a la atmósfera, las metas han sido incumplidas e imposibles de alcanzar hasta el cercano 2030; pero, es factible lograr una de ellas, esto es, arribar con hambre cero y derrotar la desnutrición infantil, para cuyo fin, Ecuador, ubicado en un vergonzoso lugar de la escala de pobreza, puede, en cambio, contribuir a derrotarla, favorecido por las condiciones de su pródiga naturaleza, con suelos vivos que han vencido en apreciable magnitud la monstruosa degradación, por su fertilidad, cuidado y práctica de una agricultura regenerativa y conservacionista que crece al compás del entusiasmo de nuevos y jóvenes adeptos.
La ONU requiere una secretaria general brillante y ejecutiva, como la embajadora, exministra y exparlamentaria andina Ivonne Baki, poseedora de una práctica diplomática de consenso, sin resistencia, demostrada con eficacia en diversos encargos internacionales, que imponga un cambio en la dirección del organismo cuando políticos han fracasado, dinamizarla e imprimirle una marcha acorde con las necesidades del mundo actual. Sería, además, un claro homenaje a la mujer latinoamericana que tanto se pregona, pero que no se demuestra. Es también una conspicua descendiente de agricultores, nacida en las verdes campiñas de la provincia de Los Ríos, del sur global, con claro entendimiento de los problemas del campo, negociadora de tratados de libre comercio, reluciendo gran receptividad cuando un grupo de técnicos le explicara el peligro de extinción que acecha al banano y plátano, comprometiéndose a ejercer su talento para inducir a la Unión Europea hacia una satisfactoria y definitiva solución financiera que sustente la indispensable investigación, puntal de la seguridad alimentaria.
Son varias las resoluciones del magno organismo adoptadas a favor de los agricultores que dormitan esperando la ejecutividad de una dirigente como la Dra. Baki para hacerlas realidad, una de ellas, de enorme trascendencia agraria, es la Declaración de los Derechos de los Campesinos y de personas que trabajan en las zonas rurales (Undrop) aprobada en 2018, con el voto afirmativo de Ecuador, que proclama la vigencia de precios justos como los que reclaman al espacio comercial los gremios bananeros nacionales, atormentados por cotizaciones estáticas desde hace diez años.
Ivonne sería una abanderada en la lucha de los agricultores que adelantan los europeos, en consonancia con encíclicas papales, esenciales para tornar realizables las aspiraciones de la ONU en la guerra contra el hambre y la pobreza, el cambio climático, la defensa de la biodiversidad, la desnutrición en todas sus formas y edades, el desempleo, constituyendo para los latinoamericanos un orgullo y esperanza de cambios hacia el bienestar mundial, como mejor expresión de una paz duradera. (O)