El Acuerdo Estratégico de Cooperación Económica (SECA) entre Ecuador y Corea del Sur está a un paso de su vigencia tras el dictamen favorable de la Corte Constitucional dado el 19 de marzo pasado. Solo falta que las respectivas asambleas legislativas lo aprueben. Hace tres años, al cerrarse las negociaciones, me referí a este como “Una opción irresistible” (EL UNIVERSO, abril 12 del 2023), dada la complementariedad entre las exportaciones de ambos países y las oportunidades de cooperación que entre ellos establece.
El SECA es el acuerdo comercial más amplio y moderno que Ecuador ha negociado, abarcando 23 capítulos que van más allá del comercio de bienes. El 98,8 % de la actual oferta exportable de Ecuador tendrá beneficios arancelarios (acceso inmediato o progresivo). Se espera un aumento, en el corto plazo, de $ 370 millones en las exportaciones no petroleras ecuatorianas (camarón, banano, alimentos exóticos y/o con valor agregado, etc.) a Corea del Sur.
Lo transformador del acuerdo es que facilita la transferencia de inversiones y tecnología coreanas al Ecuador, para la mejora competitiva de sectores productivos clave. Ha motivado y/o fomentado el interés por Ecuador de grandes conglomerados coreanos, tales como la Korea Expressway Corporation (KEC) (proyecto: estudios y potencial concesión de ejes viales estratégicos y el proyecto del Tren de Cercanías), Korea Electric Power Corporation (Kepco) y Hyundai Engineering (proyecto: modernización de redes de distribución eléctrica y plantas de energía solar y eólica), Kia y Hyundai (modernización de instalaciones y un hub logístico regional para autopartes coreanas).
En transferencia de tecnología, el SECA convierte en compromisos de Estado programas de Corea del Sur hacia Ecuador que se iniciaron antes del acuerdo. Estos apuntan a mejorar la productividad y la calidad de empresas alimentarias ecuatorianas, para que alcancen los exigentes estándares de la demanda coreana. Institucionaliza el compromiso del Instituto de Desarrollo Agroindustrial Internacional de Corea (KADI), estableciendo una planta tecnológica en Ecuador, para desarrollar nuestra industria alimentaria. Estará enfocada en procesamiento avanzado, valor añadido y empaques inteligentes, mediante el programa TASK. Este programa ya asiste a doce empresas ecuatorianas y una de ellas ya exporta con los estándares exigidos por los mercados coreanos de alto valor. Además, para las pymes exportadoras ecuatorianas que adopten estas tecnologías coreanas existe una línea de crédito de $ 120 millones gestionada con el Korea Eximbank (Kexim).
El SECA brinda a la industria ecuatoriana de cosméticos (que vendió $ 1.572 millones en 2024) la oportunidad de crecer con tecnología coreana (K-Beauty), aprovechando ingredientes naturales ecuatorianos. Incluso los sectores automotor y textil accederían a tecnología a “costos razonables”, acortando curvas de aprendizaje.
Que el SECA sea camino a la anhelada meta estratégica de lograr la diferenciación por calidad y valor agregado de nuestras exportaciones no petroleras, primero hacia Corea y con esos estándares, al mundo. (O)