El 28 de enero se realizó en el auditorio del MAAC la solemne presentación de la última creación literaria de la doctora Anunzziatta Valdez Larrea, titulada La audacia de los sueños, en presencia de una extraordinaria concurrencia, destacándose elementos de la intelectualidad guayaquileña en la que no faltaron miembros del foro, periodistas, columnistas, políticos activos y retirados, que colmaron con entusiasmo el amplio y cómodo local, seducidos por el sugestivo título del libro y el respeto y admiración que la autora ha despertado en la colectividad, muy especialmente en los cuerpos colegiados en los que se ha desempeñado con brillantez, como un auténtico ejemplo para la juventud, que a no dudarlo devorará el histórico texto, un compendio de superación y trabajo.
Tuve el privilegio de ser invitado, entiendo por mi añeja amistad con su esposo y compañero de lucha, el ingeniero manabita y de Bahía de Caráquez, como yo, Ramón Ferrín Solórzano, a quien conozco desde nuestros primeros años de estudios secundarios en el legendario colegio de la localidad que lleva el nombre del insigne luchador Eloy Alfaro y luego hasta graduarnos de bachiller en el glorioso Vicente Rocafuerte de Guayaquil. Conocí a la Dra. Valdez siendo ella muy joven, cuando novia de Ramón, época en que ya deslumbraba por su agudeza intelectual, fácil y florida expresión, gran capacidad analítica de temas sociales y políticos, con pensamientos claros y firmes de justicia social, de respeto a los derechos humanos y, sobre todo, despuntaba como inclaudicable defensora de la relegada mujer, aspecto que sería el centro de su vida que marcaría su largo y fructífero trajinar profesional.
En esa etapa conocí a su colega y camarada, la Dra. Nieves Sotomayor, magnífica colaboradora en el desarrollo de las ideas que constan con tanta claridad en la obra recién publicada, ambas constituyen un digno ejemplo de sincera y duradera amistad, tanto que en su accionar como juristas compartían la misma oficina e ideales. La presentación del libro estuvo a cargo de la Dra. Clara Medina y su pormenorizado análisis lo hicieron cinco damas de mucha trayectoria intelectual como Nelsa Curbelo, que alternaron sus intervenciones según los temas relatados en la obra, Cecilia Endara, Nieves Sotomayor y Cecilia Calderón, cada una comentando pasajes biográficos de la escritora, experiencias jurídicas y legislativas desconocidas, dibujando escenarios políticos, con una frescura idiomática que conservan de su juventud, ahora enriquecida con un activo cultural que dan los años de estudios y experiencia.
Se evidenció el tortuoso camino que transitó Valdez hasta lograr la promulgación de leyes civiles, penales y laborales, todo un cúmulo de reivindicaciones aplicables a la esclavizada mujer indígena y campesina, que aún las ignoran y esperan, pero que con justicia las merecen. Un rasgo propio de Anunzziatta y de su eficaz e invencible equipo es la tenacidad y valentía que garantizan éxitos en los objetivos que se proponen, practican un “feminismo inclusivo”, sin desbordes enfermizos, al proclamar sin menoscabo la igualdad de derechos con los hombres. (O)