¿Pesimistas, optimistas o simplemente realistas? Hay opiniones variadas, la mía es simplemente una más, ni mejor ni peor, pero que agrega un módulo de reflexión. Como siempre, todo debemos medirlo a base de un factor clave: para mejorar la vida diaria de la gente se necesita más crecimiento de la actividad económica generando empleos e ingresos, pero debe ser sostenible y sostenido. La pregunta siempre es entonces: ¿hacemos lo necesario para alcanzarlo?
En el país hay factores que van en contra.
Uno, la inseguridad, humanamente terrible y económicamente nefasta (y ligada a la corrupción de la política y la justicia). El año pasado 50 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, y eso frena la inversión y el gasto de los hogares: ¿para qué voy a ampliar mi negocio o ponerme uno nuevo, si me van a vacunar o perseguir?, ¿cómo voy a salir en la noche si hay un enorme peligro? Por supuesto la gente se las arregla para superar este negativismo: compras vía digital, ir a centros comerciales, salir a pesar de todo, pero inevitablemente hay un freno.
Dos, la situación fiscal. Déficits continuos, nuevos impuestos o similares, más deuda, incertidumbre. Y no se ve que eso vaya a terminar. No lo olvidemos: tanto gasto estatal improductivo es un lastre para el crecimiento.
Tres, migración de al menos 600 ecuatorianos en los últimos cinco años. La contraparte son las remesas que luego mencionaré, pero es un tema humanamente triste, y además posiblemente aleja de la economía a gente potencialmente productiva.
Cuatro, no aprovechamos el petróleo y la minería. El primero ha caído 20 % en 10 años, y con un precio mundial por debajo de los $ 60 el barril. El segundo genera más de $3.5000 millones en dos minas, pero no parece que 2026 será el año del despegue que podría ser muy importante.
Cinco, riesgo eléctrico: si el clima empeora (sequía) y Colombia baja sus ventas, podemos entrar otra vez en cuatro o cinco horas de apagones.
Seis, las reformas que no se hacen y de las que ni siquiera se habla seriamente como la laboral, jubilación o la de la apertura financiera al mundo.
Pero, ahora hablemos de los aspectos positivos.
Uno, exportaciones privadas, casi $ 30.000 millones. Es impresionante. Es un empuje esencial que seguirá.
Dos, remesas: más de $7.000 millones. El tercer rubro de ingreso de divisas equivale a un salario básico para 1,5 millones de familias (la tercera parte). Este es otro factor para empujar el carro.
En tercer lugar está la dolarización, que sigue y seguirá con la consecuente baja inflación y más.
Cuatro, contamos con un sistema financiero razonablemente sano y reservas internacionales elevadas.
Quinto, menor riesgo país. Este aspecto le permitirá al Ecuador en los próximos días reestructurar los pagos de 2026 a 2028 que iban a ser demasiado elevados … sin embargo es, por otro lado, malsano ya que mantiene viva la tentación del despilfarro y el endeudamiento.
Un aspecto extra es el entorno internacional. Complejo y difícil, pero que, sin duda, ofrece oportunidades.
¡Hay que enfrentar lo negativo y potenciar lo positivo, sí se puede! (O)









