Tengo para mí que la grandeza de cualquier nación descansa fundamentalmente en el espíritu de sus líderes y de su gente, por ello creo que es propicio recordar frente a la crisis global de seguridad por los misiles nucleares, los peligrosos submarinos rusos y los imparables drones chinos, que hace 250 años el Espíritu del 76 (de 1876) derrotó al mayor imperio del mundo con toda su armada en los mares y todos los soldados que usaban las casacas rojas para oprimir a los colonos de Nueva Inglaterra.

Fueron hombres de paradoja como George Washington, Benjamín Franklin, Alexander Hamilton, Thomas Jefferson, John Adams y James Madison, entre otros, quienes suscribieron un documento cuyo texto se inicia de la siguiente manera:

“Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…”.

Van estas líneas para expresar mi voluntad y mi anhelo de que el Espíritu del 76 vuelva a iluminar por dentro a todos los hombres libres de Oriente y Occidente, para combatir las tiranías y conmemorar el próximo 4 de julio, acabando con el predominio de la fuerza.

Para los antiguos griegos, el Ártico era un gran oso blanco, marcado por la constelación de la Osa Mayor. La Cúpula Dorada es el nombre del plan estratégico del actual presidente de EE. UU., Donald Trump, para que escudos espaciales protejan a su país y a Europa, obteniendo nuevas bases en Groenlandia y negociando minerales críticos y tierras raras. El discurso trascendente que pronunció en Suiza merece un análisis más profundo y extenso. Su última propuesta es la creación de una Junta de Paz, en cooperación con la ONU, cuya estructura aún no está definida, sin embargo, estoy convencido de que después de Davos se ha creado un nuevo orden internacional, que nuestro país debe analizar para su política exterior.

El Ecuador no puede vivir de espaldas a la seguridad en el mar, los intereses oceanopolíticos de la soberanía marítima obligan al Gobierno a lograr resultados positivos en la cooperación para combatir las nuevas rutas del crimen internacional organizado. La investigación científica del espacio y el laboratorio viviente de Galápagos deben ser prioritarios para que la unión civil-militar crezca tanto en la Antártica como en la producción atunera privada, entre otros puntos de los muchos que podríamos mencionar.

La República Popular China no ha participado de la reunión mundial realizada en Davos, Suiza.

China y sus intereses van más allá de las relaciones comerciales y de los contratos para la energía y la explotación hidrocarburífera, debemos marcar políticas de Estado con objetivos de largo plazo para el bienestar de nuestro pueblo, que merece una cuota de civilización por la que ya ha pagado un alto precio.

Napoleón Bonaparte en 1816 expresó: “China es un dragón dormido gigantesco. Dejadlo dormir porque, cuando despierte, el mundo se sacudirá o temblará...”. (O)