Gracias a los esfuerzos de los científicos e investigadores, los alegatos falsos de los extremistas se han desenmascarado en la actualidad en torno a la salud mental. Hace siglos el filósofo griego Epicteto afirmaba: lo que perturba las mentes de las personas no son los hechos, sino el juicio que hacen de los hechos. Shakespeare lo dejó claro en Hamlet: “No hay nada bueno ni malo, sino es el pensamiento lo que lo convierte en tal”.

La salud mental en nuestros niños y adolescentes está en crisis, en nuestro país la principal causa de muerte entre niños y adolescentes es principalmente el suicidio. Ecuador destina menos de 1 % de su presupuesto sanitario en la salud mental del pueblo, cuando la media latinoamericana es del 4 %.

Publicidad

La salud mental por la que está atravesando nuestra juventud es crítica, agravada por la pandemia de COVID-19. Las necesidades de salud mental de los niños y jóvenes van en ascenso; “uno de cada cinco niños y adolescentes sufre de problemas de salud mental, y el número va en aumento, más aún la prescripción de medicamentos psicotrópicos para niños aumenta cada día, aunque faltan datos sobre la seguridad y los efectos a largo plazo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete adolescente entre 10 y 19 años padece de algún trastorno mental,

Publicidad

10-20 % de los adolescentes lidian con problemas en su salud mental, sin ser diagnosticados. Los principales problemas de salud mental son la ansiedad, depresión, autolesiones corporales, trastornos alimentarios, trastornos de déficit de atención/hiperactividad.

La pérdida de la infancia es uno de los efectos traumáticos derivados de tener que crecer en un hogar con padres emocionalmente incapacitados y distraídos que son incapaces de desempeñar el papel de cuidadores.

Los psicólogos reconocen tres formas de prevención, la prevención primaria está diseñada para evitar que los trastornos mentales ocurran con talleres destinados a reducir el estrés y programas de recreación comunitaria. La prevención secundaria está diseñada para detectar los trastornos existentes y dar tratamiento en las primeras etapas, un ejemplo sería una línea telefónica para casos de crisis a disposición de los individuos que experimentan estrés agudo (prevención del suicidio). El objetivo de la prevención terciaria es reducir el daño causado por los trastornos tanto en los pacientes como en la sociedad.

Para el tratamiento de los problemas de la salud mental existen dos grandes categorías: terapias biomédicas y terapias psicológicas. Las terapias biomédicas utilizan drogas psicotrópicas (medicamentos que afectan al cerebro) para alterar el funcionamiento del cerebro y así reducir los síntomas. Las terapias psicológicas (terapia conductual), como la psicoterapia, para resolver problemas conductuales, emocionales e interpersonales y a mejorar su calidad de vida. Se funde una relación entre una persona afligida y un terapeuta capacitado (psicoterapeuta); este último ayuda al paciente a desarrollar la conciencia y a cambiar su forma de pensar, sentir o comportarse.

Actualmente en nuestro país un pequeño porcentaje del grupo etario afectado tiene algún tipo de terapia. Ante la escasez de psiquiatras, psicólogos, la salud mental en nuestros niños y adolescentes es una quimera. (O)

Jaime Galo Benites Solís, clínico intensivista, Guayaquil