Cuando estuvimos en la casa, escuela, el colegio, escuchábamos a los padres, profesores, la televisión, que existían “las gloriosas Fuerzas Armadas”. Nunca decían Fuerzas Armadas si no ponían al comienzo la palabra “gloriosas”.

En las clases de cívica daban lecciones de los héroes de la patria, hazañas militares, patriotas, soldados que dieron la vida por Ecuador. En los niños y los jóvenes motivaba el amor, civismo, respeto a los uniformados que daban seguridad al país en cualquier ataque del enemigo. Politiqueros ambiciosos en gobiernos corruptos, comunistas, amigos de guerrilleros; fueron dando de baja a elementos militares brillantes y metieron en las instituciones a aliados; ofendieron a las gloriosas Fuerzas Armadas, les pusieron al mando a un individuo que ni había hecho la práctica militar estudiantil. En las pastas de los cuadernos, esos gobiernos comunistas no imprimían los símbolos patrios sino historias y dibujos de comunistas y guerrilleros como el delincuente Che Guevara; en las clases de historia ecuatoriana ciertos profesores amantes de la fracasada revolución siglo XXI hablaban a los alumnos sobre comunismo, uso de la píldora, el condón; del islam; de elegir de qué género masculino o femenino o nada querían ser los alumnos de ambos sexos. No podíamos volver a dichas aberraciones, sin contar con la dictadura, tiranía, los saqueos, corrupción, que querían volver a establecer esos políticos que estuvieron dando órdenes a los indígenas en el paro nacional para tomarse el poder.

Las Fuerzas Armadas deben tener patriotas que de ahora en adelante presionen para que envíen a la cárcel a los manifestantes, líderes y auspiciantes de las protestas, y hagan respetar su orgullo y demuestren su gloria cívica con no permitir más paros terroristas. Así hayan llegado a un acuerdo los protestantes indígenas y el Gobierno, tienen que pagar por todos los daños; no tiene que haber inmunidad, volverán en otras manifestaciones porque nunca las autoridades les castigan aunque destruyan, rapten, rompan oleoductos, haya muertos, perjudiquen a los ecuatorianos, etc. (O)

Beatriz Macancela B., Ambato