Se siente mucha tristeza y desazón al tener que escribir una vez más sobre los problemas más críticos que involucran al cantón Sucre y, muy particularmente, a su cabecera cantonal, Bahía de Caráquez, respecto al nulo abastecimiento de agua potable y al cada vez más deteriorado estado en que se encuentra el tramo de vía de ingreso a la ciudad entre San Jacinto y Bahía de Caráquez, unido al continuo deterioro del puente Los Caras, inaugurado en el 2010 y cuyo mantenimiento ha sido prácticamente nulo, siendo visibles los daños.

A fines del año 2025, el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) a través de sus canales oficiales anunció un financiamiento de $ 14,4 millones para la construcción del nuevo sistema de abastecimiento de agua potable para los cantones de Bahía de Caráquez, San Vicente y las partes altas de Tosagua, con recursos disponibles de la reconstrucción después del terremoto de abril del 2016. La gran pregunta que nos hacemos las personas verdaderamente preocupadas por estos temas es: ¿dónde están las autoridades responsables de solucionar este problema? Hace tres meses se anunció con bombos y platillos el financiamiento mencionado, luego de lo cual no se conoce nada y menos de la existencia de un proceso de socialización para que la ciudadanía conozca las particularidades del proyecto y de esa forma empoderarse de él para presionar su realización. Solo se conoce información dispersa proveniente de aspirantes a la alcaldía de la ciudad, que se dan el lujo de establecer mecanismos de organización de la operación del sistema, en cuyo sentido crean más dudas que certezas.

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Dentro de este entramado de desinformación, en 2025, al igual que en los últimos 25 años, se recibió agua potable de forma esporádica y tuvimos una falta total de agua por cinco meses; para fin de año, se recibió algo de agua, luego de lo cual, durante el último feriado de carnaval, solo se paseaban los tanqueros ofreciendo agua a precios exorbitantes impagables para la mayoría de la población; ya se acerca el feriado de Semana Santa y tal parece que la situación sigue de mal en peor.

Pese a los reiterados ofrecimientos del MIT, está claro que no ha sido capaz de realizar el bacheo de la vía San Jacinto-Bahía, cuya destrucción no solamente que ha ocasionado una serie de accidentes con pérdidas de vidas humanas de por medio, sino que también se ha vuelto sumamente peligrosa y representa una oportunidad para que los delincuentes se aprovechen del estado de la vía para atracar casi a diario a quienes la transitan. El MIT ofreció en 2024 iniciar un proceso de concesiones viales estancado desde el 2010, lo cual causó buena impresión en la ciudadanía como un mecanismo idóneo para tener un adecuado sistema vial en la provincia; sin embargo, las dudas persisten, dado que ni siquiera se ha realizado un mantenimiento vial que haga más atractivo el esquema de concesiones.

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Los problemas anotados se han vuelto insostenibles, ya que nadie puede vivir sin el líquido vital a su disposición y bajo condiciones de salubridad, ni tampoco merece estar expuesto a los avatares de un sistema vial prácticamente inservible, en cuyo sentido hacemos un llamado a las autoridades responsables para que salgan de su esquema de confort y cumplan con las responsabilidades asumidas. (O)

Jacinto Rivero Solórzano, ingeniero civil, Guayaquil