No hay organismo de control que detenga el exceso de facturación en los últimos dos años, de dos empresas de servicios básicos. No hay explicación lógica para mi caso: antes de la pandemia, por servicio de energía eléctrica pagaba un promedio de $ 40, por alquilar seis suites para estudiantes; ahora estoy pagando en promedio $ 80 y tengo una sola suite alquilada. Y las planillas de agua antes de la pandemia eran por $ 100, lo cual incluía las seis suites para estudiantes más dos locales comerciales, entre estos, un restaurante; sin embargo, estoy pagando $ 80.

Los reclamos y manifestaciones de miles de abonados o clientes de esas dos empresas, de agua potable y de energía eléctrica, se han publicado pero no ha pasado nada por los cobros altos. Una de las explicaciones puede ser que han cambiado los medidores y pueden no estar calibrados o estar mal regulados. En el caso de la Empresa Eléctrica, no hay explicación de por qué cuando un inquilino se cambia y pide el retiro del medidor, no es retirado y la facturación sigue llegando a pesar de no haber consumo, y cuando indicas a la empresa eso, dicen que en esos casos siguen haciendo una facturación promedio. ¿Hacen facturación promedio sin haber consumo? ¿No hay un organismo de control que se dé cuenta de que ese sistema de facturación está causando que los estados financieros de la empresa eléctrica sean no reales en las cuentas por cobrar de este organismo? Si el Gobierno dice que es Gobierno del encuentro de todos, ojalá se encuentre con estas anomalías y las corrija. Afectan el bolsillo de los consumidores que estamos pagando excesos en facturación. (O)

Segundo Gerardo Vargas, ingeniero comercial, avenida Samborondón