Sí, señorita maestra, ya debe estar usted recibiendo el cheque por todas las quincenas atrasadas y el mes de septiembre completo. Señor doctor, igual cosa: el Ministerio de Salud también se pone al día. Municipios y Consejos provinciales: a exigir su participación en las rentas, que no les pagaban por falta de dinero. Universidades, que ahora también les devuelvan el IVA. Proveedores, ahora sí a cobrar enérgicamente, porque hay plata. Señores de Solca y Junta de Beneficencia: se supone que a ustedes les pagaban por los servicios prestados con el dinero fruto del anticipo. Si no fue así, pues ya no hay pretexto para no pagarles.
Empleados públicos integrantes del FUT, que marcharon reclamando pago de sueldos atrasados portando pancartas exigiendo que se vaya el FMI: ahora a marchar de nuevo, pero esta vez con carteles pidiendo que se quede, pues es con plata del Fondo que les pagan sus sueldos atrasados.
Igualmente, almacenes y tiendas que les fiaron a los maestros: ahora sí, a cobrarles. Y los médicos, a ponerse al día en sus hipotecas y cuotas del auto. A los empleados de los establecimientos comerciales, sus patronos podrán pagarles sueldos atrasados. Empresarios, a pedir prestado a los bancos porque necesitarán más capital de trabajo para atender la recuperación de las ventas. Y todos nuevamente a comprar tarjetas prepago para volver a hablar por celular.
El FMI desembolsó el viernes $ 2.000 millones, parte de lo cual va a ampliar el programa de ayuda emergente a las familias más fuertemente castigadas por la pandemia y la cuarentena, y el resto para ponerse al día en atrasos. Para la economía es como llenar el tanque a un carro que se quedó sin gasolina. Ahora puede arrancar y viajar. El cuarto trimestre será de recuperación.
Dos mil millones es mucho dinero, pero el hueco es tan grande que con eso no se cierra. Pero ciertamente ayudan. Además, para diciembre, si el Ecuador cumple con el programa autoimpuesto y que el Fondo aprobó, vendrán $ 2.000 millones más. Son créditos a 10 años y al 2,9 %. Por añadidura, tan pronto se firme un contrato de venta de crudo con una compañía petrolera china, vendrán al menos $ 1.200 millones. Si sumamos desembolsos de otras multilaterales, llegarían en el cuarto trimestre cerca de menos $ 6.000 millones: habrá gasolina para correr bastante. La economía también se beneficiará del fin a la restricción a la circulación de vehículos, de gran costo económico sin ningún beneficio para controlar la pandemia. Queda evidente el claro beneficio de haber pagado a los bonistas $ 324 millones del remanente de los bonos 2020. La Asamblea haría bien en hacerse la desentendida del juicio político al ministro de Finanzas, puesto que arriesga a quedar en ridículo.
No hay previsto un paquete de ayuda similar para 2021, por lo que hay que armar un presupuesto austero: no habrá holgura el próximo año. El crédito del Fondo deberá pagarse en el largo plazo, tal como los bonos restructurados. La idea es que nos dan tiempo para enderezar la economía y estar boyantes para cuando haya que pagar.
A los ecuatorianos nos toca arrimar el hombro y aceptar que los próximos Gobierno y Asamblea deberán concertar un plan de reformas legales a fondo, para eliminar de la legislación las trabas que impiden al país ser competitivo. (O)








