Desde que tengo razón cada campaña electoral se convierte en baratillo de ofertas, luego serán promesas, el tiempo las borra de la memoria del ecuatoriano. De los cuatro puntos cardinales, ciertos mediocres sin preparación académica, ética, moral, carentes de probidad –con una o dos excepciones– solicitan ser considerados por nosotros, quienes generosa y mayoritariamente con mínimo conocimiento de la realidad nacional damos crédito a improvisados, causando daño a nuestros jóvenes y al futuro nacional.
¿Qué planes de gobernanza y gobernabilidad tienen? ¿Cómo enfrentarán los delicados, amplios problemas económicos sin recursos? Pensarán repetir lo que hicieron los de la década degenerada y su pandilla a cambio de que el pueblo siga sufriendo las consecuencias de corrupción, improvisación, robo, crimen, humillaciones. No debemos olvidar tantos perjuicios ocasionados, para ejemplificar algunos: más de $3000 millones donados por el terremoto (sábado 16 de abril de 2016), ¿qué se hicieron? El pueblo manabita, especialmente, continúa en peores condiciones que antes del suceso. Carreteras que son caminos lastrados sin técnica para evitar la injerencia de la naturaleza. Consumo de drogas, y siguen…; ningún gobierno llegó a tanta desidia. El IESS no es dinero estatal, sino de los aportantes y jubilados, hoy cómo se mendigan las pensiones, aportes acumulados por años de trabajo para que inmorales se los roben, cumpliéndose lo expresado por Voltaire: “La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”.
“La verdad nos hace bien”, si mienten nos hacen daño. La actual Constitución –vigente– del gobierno del innombrable reprodujo el artículo 97 de la anterior y hoy es el 83 #2.º incumplido; dispone no mentir. Ante tantos sofistas cínicos me permito sugerir especialmente al señor Lenín Moreno, acogiéndose por analogía, que practique el artículo constitucional 296, convocando a estos fulanos y les haga ver, palpar la realidad nacional e internacional en todos sus aspectos, y desde ahí pretendan elaborar sus dizque planes de gobernanza teniendo la oportunidad nosotros, los electores, de conocer cuáles serán los correctivos para las múltiples falencias que tenemos; y aquel que sea más realista y pragmático en su planteamiento podamos sopesar y escoger con tal vez menos riesgos de equivocación y nos evite al mentiroso, arribista, sin carácter ni personalidad, sino siguiendo el sendero veraz, justo, de libertad. ¿Habrá nacido aquel que no solo ofrezca sino que cumpla?
Regina Zambrano Reina, doctora en Jurisprudencia, Guayaquil