Desde que empezó la cuarentena muchas personas fueron despedidas de sus lugares de trabajo, mientras que a unos le redujeron las horas laborales y los ingresos, y otros ya están subidos en este tren del emprendimiento.
Y ¡sí!, cualquiera puede crear un espacio de negocio con este mundo maravilloso de la tecnología, no necesitas tener un grandioso capital, pero sí las ganas, la paciencia y que en realidad conozcas de lo que vas a ofrecer a tu cliente.
Al ingresar a una red social te encuentras con muchas publicaciones de emprendimientos ya sea de comida, maquillaje, bisutería, pastelería, costura, limpieza, clases, transporte, etc. Es decir, todo el mundo vende.
Está bien, porque a partir de esta cuarentena han surgido muchas ideas, muchos ingenios y mucha creatividad.
Desde los que antes no entraban a la cocina, ahora venden pasteles. Desde las que desconocían de qué maquillaje usar, ahora hasta compran porque hay oportunidades en todos los sectores y en todas las ramas del comercio, dado que el mundo se mueve a través de ello en esta crisis de desempleados.
Porque a ese negocio que le estás apostando en tiempo de crisis, lo tomaste como una decisión de vida para tener algo de dinero en esta pandemia, y porque tú mismo eres la cabeza principal y tu emprendimiento te demanda una gran responsabilidad.
Tal vez algunos hacen una página en una red social por unos días o por unos meses y como no les va bien la cierran, mientras que otros toman lo de emprender como su opción de un sustento de vida que con mucha paciencia y esfuerzo para cosechar frutos.
El emprendedor piensa en el cambio, lanza ideas innovadoras, diferentes, iniciativas, no tiene que desanimar, trabaja mucho de una manera que salgan bien las cosas, tiene elevado el ánimo, es una persona arriesgada, busca información, etc.
El aburrido, negativo, ve mal las cosas, se enfurece, estresa, renuncia, etc.
Cuando existen las crisis siempre hay oportunidades de aprender a emprender. (O)
Viviana Campos Arreaga, 24 años, licenciada en Comunicación, Guayaquil