Ecuador se enfrenta ante un panorama complejo, viviendo una crisis sanitaria y económica sin precedentes que ha visibilizado las grandes deficiencias en salud, educación y manejo de deuda que, aunque eran males siempre nombrados por diferentes actores, al día de hoy se evidenciaron de tal forma que se volvieron situaciones innegables.
La corrupción también ha hecho de las suyas con tantos escándalos descubiertos por la prensa, que nos tomaría una eternidad enumerarlos, pero que lamentablemente no son todos y probablemente ni si quiera son los peores. Y ahora nos acercamos a un nuevo proceso eleccionario donde día a día van apareciendo figuras variopintas, con propuestas como la de poner una bandera de china con un murciélago en Carandolet, arreglarnos todos los problemas en 100 minutos, o bajar de un bazucazo a los corruptos que quieran escaparse en avioneta.
Por otro lado, los ecuatorianos seguimos sin un norte, sin que nadie nos explique cómo vamos a salir del enredo en el que desde hace varios años nos metimos, quizá por ingenuos ya que nos hemos dejado engañar muchas veces y por muchas personas diferentes, o tal vez por cómodos, porque siempre estamos buscando quién nos resuelva nuestros problemas personales independientemente de que solo sean soluciones parche que no benefician a la sociedad en su conjunto.
Es que parece que no nos damos cuenta de que debemos esforzarnos todos para sacar al país adelante. Y aunque han existido seres que se han llevado las riquezas del Ecuador en peso, no vamos a solucionar nuestra situación cruzándonos de brazos al ver a los corruptos inventando historias tan absurdas como que han perdido la memoria.
Debemos exigir al sistema judicial que los corruptos paguen por sus fechorías. Debemos también entender que ahora es el momento en el cual tenemos que asumir la realidad de la nación y de manera individual emprender acciones concretas para salir del hueco que indirectamente ayudamos a cavar con nuestro voto. (O)
Francisco Andrés Ramírez Parrales, ingeniero, avenida Samborondón