Las enfermedades cardiovasculares constituyen un serio problema en el mundo contemporáneo: aproximadamente 17 millones de personas mueren cada año por causas como el infarto de miocardio (IAM) y el accidente cardiovascular (ACV), evento cerebrovascular (ECV).
La progresión y aumento de estas enfermedades se deben a la falta de información, comunicación y educación en cuanto a la salud preventiva cardiovascular. Casi el 50% de las muertes hoy en día se debe a la enfermedad cardiovascular. Por la conjunción de factores genéticos y ambientales, el crecimiento de esta patología ha adquirido diversas y verdaderas dimensiones epidémicas, siendo el estrés, nutrición, sedentarismo, los hábitos de tabaco y alcohol unas de las causas que aumentan el riesgo cardiovascular. De aquí se desprende que es imprescindible tomar conciencia de la magnitud del problema. La tarea de prevención comienza incluso en la edad pediátrica, escenario de la génesis de varios problemas que constituyen el sustrato social de estas enfermedades. Resulta estremecedor que la mayoría de personas a las que asistimos a diario, incluso con nosotros mismos, como habitantes de un ambiente y tiempo comunes, habremos de morir o padecer secuelas graves a consecuencia de una patología vascular.
El imaginario popular y buena parte de la que aún funciona en la comunidad médica tienen una idea ingenua y errónea de las causas de la muerte cardiovascular. El modelo que identificaba estas enfermedades con el varón obeso, estresado y habitante de una urbe desarrollada ha llegado a su fin. Actualmente el espectro involucra también a las mujeres en proporciones alarmantes, más de 4 millones de mujeres mueren de enfermedad coronaria, el 80% procede de países con economías de salarios bajos y medios.(O)
José Miguel Cabrera,
doctor en Medicina, Guayaquil









