El verdadero debate

7 de Enero, 2019
7 Ene 2019
7 de Enero, 2019 - 01h01
7 Ene 2019

En la Asamblea Nacional y en las redes sociales se debate con pasión la despenalización del aborto por violación. Es un debate interesante en el que todos defienden causas válidas. Un lado se enfoca en la defensa del ser por nacer, el otro en los derechos y salud de la mujer.

Llegamos con varias décadas de retraso al debate del aborto. En países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Australia y casi toda Europa el aborto es legal hace tiempos. Si hablamos de despenalización del aborto por violación, la lista se expande a más países, incluyendo varios de nuestros vecinos.

Los argumentos de varios asambleístas se centran en la defensa de la vida desde la concepción y en que el violador pague por su crimen. Son argumentos válidos, pero por ahí no va el debate.

Nadie está preguntando a los asambleístas cuándo empieza la vida de un ser humano. Podemos estar todos de acuerdo en que la vida empieza desde la concepción, pero eso no acaba el debate ni resuelve el tema en discusión.

La pregunta aquí no es si estamos a favor o en contra del aborto. Creo que todos preferiríamos un mundo en el que nadie deba tomar la dura decisión de recurrir a un aborto, un mundo de felices embarazos fruto de relaciones consensuales. Pero la realidad es que los abortos ocurren y seguirán ocurriendo por diversos motivos, algunos tan trágicos como el embarazo por violación.

El verdadero debate y la pregunta que deben contestar nuestros asambleístas es muy puntual: ¿debe una adolescente o una mujer violada ir a la cárcel por decidir abortar? ¿Están de acuerdo con que esa mujer pueda recurrir a un aborto legal y seguro o prefieren que lo haga de forma clandestina poniendo en riesgo su vida? Yo dudo que nuestros asambleístas, o cualquier persona, quieran ver en la cárcel o en una situación de riesgo a esa mujer que tomó la difícil decisión de abortar.

Se puede defender la vida desde la concepción y estar en contra del aborto, y al mismo tiempo apoyar su despenalización, justamente para acabar con los abortos clandestinos, transparentar el número de abortos y así poder brindar mejor asistencia y alternativas a quienes consideren practicarlo. Contrario a lo que muchos argumentan, la despenalización del aborto no significa promover el aborto ni obligar o presionar a una mujer a abortar. Significa que la mujer que decide abortar lo podrá hacer de manera segura, legal y sin ir a la cárcel. Quien defiende la vida puede hacerlo mejor en una sociedad donde el aborto es legal.

Lastimosamente este debate, aquí y en otros lados, suele perder su enfoque por posturas extremas. No se reconocen las buenas intenciones de ambos lados. En lugar de un intercambio de ideas, vemos un intercambio de insultos o vergonzosas manifestaciones públicas que banalizan las causas que se defienden. Como suele ocurrir en la política, las posturas extremas dominan el debate y la opinión pública, convirtiendo al bando contrario en un enemigo a destruir.

El verdadero debate en juego es claro. La pregunta a contestar es muy puntual. Eludirla con otras discusiones nada soluciona. Mientras tanto continúan los abortos clandestinos, con todos sus riesgos. (O)

El verdadero debate
El verdadero debate
2019-01-07T01:01:05-05:00
El Universo

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