Para el registro histórico ha quedado la imagen sonriente de Jorge Glas Espinel –el hombre fuerte de los sectores estratégicos en el gobierno del expresidente Rafael Correa–, quien, respecto a la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, en 2015, expresara jubiloso: “lo hicimos, lo conseguimos”. Ahora se confirma, según una auditoría técnica internacional, realizada con el apoyo de la ONU, a la que se sometieron los cinco proyectos emblemáticos del sector petrolero, que en ellos hubo supuestos sobreprecios millonarios, daños estructurales y errores de ingeniería.
En cadena nacional, la noche del jueves, el presidente Lenín Moreno aseguró que con esos resultados presentará una denuncia ante la Contraloría y la Fiscalía, a fin de que se investiguen probables delitos cometidos.
Las obras auditadas son la Refinería de Esmeraldas; la Refinería del Pacífico, en Manabí, que no se construyó; el Poliducto Pascuales-Cuenca; la Terminal Marítima Monteverde, en Santa Elena; y la planta de gas de Bajo Alto, en El Oro.
El presidente pidió a las autoridades correspondientes “que estos cinco casos que entrego hoy (jueves) sean investigados hasta dar con los responsables y con los culpables”.
A eso hay que añadir: recuperar el dinero que se llevaron, porque no basta que un par de funcionarios involucrados pasen unos años en la cárcel, otros cuantos huyan al extranjero, si en general, de manera oronda, conservan lo ‘adquirido’ durante la “década ganada”. (O)









